El sistema de distribución de agua potable de La Font d’en Carròs va a experimentar una modernización integral que incluye la instalación de 2.250 contadores de telelectura en el municipio. Esta actuación se enmarca dentro de un proyecto global de digitalización del ciclo urbano del agua dirigido a poblaciones de menos de 20.000 habitantes, el cual cuenta con una subvención que se traduce en una inversión de cerca de 312.000 euros gestionada por Veolia, la firma encargada del servicio.
La intervención en la localidad de la Safor contempla también la sectorización de diversas zonas de la red de agua de consumo. Con este sistema se busca un control exhaustivo de las tuberías para optimizar la gestión del recurso, según ha detallado la gerente de Veolia en la zona, Laura Gascón, quien ha precisado que el cambio facilitará la localización de pérdidas o fugas de agua y permitirá intervenir con una rapidez mucho mayor. Además, los trabajos contemplan la renovación del cuadro de maniobra y protección del pozo Putja de Gualde, un paso clave para automatizarlo y asegurar que la recopilación de datos sea tanto rápida como fiable.
Ventajas de la telelectura en los hogares y los servicios municipales
El despliegue de los nuevos contadores inteligentes es la medida con un impacto más directo para el vecindario. La ciudadanía que ya disponga de este dispositivo en su vivienda podrá realizar el seguimiento de su consumo a través de una aplicación en su teléfono móvil vinculada a la oficina virtual. Gascón ha explicado que esta tecnología ofrece información precisa hora por hora, lo que ayuda a tomar conciencia del gasto real en el hogar. Asimismo, el mecanismo está diseñado para emitir alertas automatizadas si detecta un consumo ininterrumpido o excesivo provocado por averías internas, lo que previene sorpresas desagradables en los recibos antes de que el daño sea mayor.
Esta tecnología supone asimismo una herramienta de control estratégico para la gestión pública y operativa. La empresa concesionaria podrá monitorizar los caudales en tiempo real en los tramos más sensibles para anticiparse a las roturas del sistema de distribución, mientras que el consistorio tendrá la posibilidad de fiscalizar el gasto hídrico en edificios municipales, colegios públicos y zonas ajardinadas. Los patrones de consumo obtenidos servirán para diseñar estructuras tarifarias más equilibradas y mejorar la planificación urbana general.
