Hoy, miércoles, arranca en la Audiencia Provincial de Valencia el juicio en el que la Fiscalía solicita inicialmente una pena de cinco años y medio de prisión para un hombre acusado de un delito de lesiones con deformidad tras, presuntamente, empujar a su hijo de 13 años contra una pared y provocarle una fractura craneal. Los hechos ocurrieron la noche del 27 de abril de 2022 en la vivienda paterna, situada en una localidad de la comarca de l’Horta Sud.
Según el relato del Ministerio Público, padre e hijo mantuvieron una discusión en el domicilio familiar. Tras el enfrentamiento verbal, el menor se habría encerrado en el baño con la intención de llamar por teléfono a su madre. En ese momento, siempre según la acusación, el procesado actuó con ánimo de menoscabar la integridad física del menor y lo empujó con fuerza contra la pared.
Como consecuencia del empujón, el adolescente se golpeó la cabeza, cayó al suelo sobre su lado izquierdo y permaneció inconsciente durante varios minutos. La Fiscalía sostiene que el padre no trasladó al menor a un centro hospitalario de inmediato, sino que esperó hasta la mañana siguiente para llevarlo a recibir atención médica.
En el hospital, los facultativos diagnosticaron al menor una fractura craneal con hemorragia. Las lesiones requirieron tratamiento quirúrgico, así como terapia de logopedia y rehabilitación neuronal. El periodo de recuperación se prolongó durante 365 días, un año completo, hasta la estabilización de las secuelas derivadas del traumatismo.
El delito por el que se formula acusación es el de lesiones con deformidad, una tipificación penal que contempla penas elevadas cuando las agresiones generan daños graves y permanentes en la víctima. Será ahora el órgano judicial competente el que determine, en el correspondiente juicio, si los hechos se produjeron en los términos descritos por la Fiscalía y la eventual responsabilidad penal del acusado.
La causa se enmarca en el ámbito de la violencia intrafamiliar y pone el foco en la gravedad de las agresiones que pueden producirse en el entorno doméstico, especialmente cuando afectan a menores de edad.
