La comarca de l’Horta Sud ha cerrado el mes de marzo de 2026 consolidando una tendencia de recuperación en el empleo que, aunque positiva en términos globales, dibuja un mapa de luces y sombras según el municipio y el perfil del demandante. Al comparar las cifras actuales con las registradas en marzo de 2025, se observa que el cinturón metropolitano de Valencia ha logrado absorber una parte significativa de su desempleo, apoyado fundamentalmente en el dinamismo de sus polígonos industriales y el empuje del sector logístico, aunque todavía arrastra asignaturas pendientes en materia de igualdad de género y reinserción de los trabajadores más veteranos.
Torrent se erige como el principal termómetro de esta evolución. La capital ha logrado reducir su número de parados en un 4,2% en el último año, una cifra que demuestra la resiliencia de su estructura económica. Sin embargo, al descender al detalle, la realidad es más compleja. A pesar de que el desempleo masculino ha caído un 5%, el femenino lo ha hecho de forma más lenta, con un 3,5%, lo que provoca que en marzo de 2026 las mujeres sigan representando casi seis de cada diez parados en la ciudad. Por edades, la mejor noticia para los torrentinos llega de la mano de los más jóvenes, ya que el paro entre menores de 25 años se ha desplomado un 8%, contrastando drásticamente con la situación de los mayores de 55 años, quienes apenas han visto una variación del 1% a la baja, quedando en una situación de vulnerabilidad estructural.
Si miramos hacia Mislata, el comportamiento del mercado laboral presenta un matiz mucho más estático. En esta localidad, el descenso del paro respecto a marzo de 2025 ha sido de apenas un 0,8%, una cifra que se explica por la altísima dependencia del sector servicios y la hostelería, que este año han mostrado una menor capacidad de absorción de mano de obra en comparación con el ejercicio anterior. Mislata ostenta además uno de los índices de feminización del paro más altos de la zona, con un 62% de mujeres buscando activamente empleo sin éxito, lo que pone de relieve la necesidad de políticas específicas para este colectivo en entornos urbanos de alta densidad.
Un escenario mucho más dinámico es el que presentan Aldaia y Alaquàs, dos municipios que han sabido aprovechar la recuperación plena de su actividad industrial y comercial. Aldaia ha registrado una de las mejores evoluciones interanuales con una caída del desempleo del 5,5%, impulsada especialmente por el sector de la logística y la industria ligera, que por sí solo ha reducido su cifra de parados en un 7%. En la vecina Alaquàs, el descenso del 4,9% se ha visto especialmente favorecido por una inserción juvenil sin precedentes en la serie histórica reciente, logrando que el paro de los menores de 25 años sea hoy un 10% inferior al que se registraba hace exactamente doce meses.
Por su parte, el eje formado por Manises y Quart de Poblet se confirma como el gran motor de la contratación vinculada al transporte y la distribución. Manises lidera la recuperación comarcal con una bajada del 6,1% en el número de parados, un éxito que se vincula directamente a la actividad del aeropuerto y la creciente demanda de perfiles en almacenamiento. Quart de Poblet sigue una senda similar con un descenso del 5,8%, aunque aquí se observa un fenómeno preocupante: la reducción del paro ha sido mucho más intensa entre los hombres que entre las mujeres, evidenciando que los empleos generados por la pujante industria logística local todavía mantienen una marcada brecha de género en su contratación.
A nivel transversal, el análisis de toda l’Horta Sud permite extraer conclusiones que van más allá de los nombres de los municipios. El sector servicios continúa siendo el mayor empleador, pero también el más volátil, habiendo reducido su paro en un 3,8% gracias a la coincidencia estacional de las festividades de marzo. La industria, sin embargo, se muestra como el sector más sólido con un descenso del 6,5% en sus cifras de parados, lo que ha beneficiado especialmente a municipios con polígonos potentes como Silla o Catarroja. En el otro extremo se sitúa la construcción, que apenas ha variado respecto a 2025 debido al encarecimiento de los costes, y el colectivo de personas sin empleo anterior, que ha crecido un 2,1%, reflejando una mayor presión de nuevos demandantes que intentan acceder por primera vez al mercado de trabajo.
En definitiva, l’Horta Sud llega a la primavera de 2026 con un 4,3% menos de parados que hace un año, una cifra que invita al optimismo pero que no debe ocultar los retos que persisten. El éxito en la reducción del paro juvenil es evidente, pero el mercado laboral parece estar dando la espalda a los mayores de 52 años, que ya suponen casi la mitad del total de desempleados de la comarca. El desafío para los próximos meses será conseguir que esta recuperación, que ha entrado con fuerza por las fábricas y los centros logísticos, llegue también con la misma intensidad a las mujeres y a los trabajadores de larga duración, garantizando que el crecimiento económico de la comarca sea, por fin, integrador para todos sus vecinos.
