‘Volvió una noche’… Una madre del más allá

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Hasta el 16 de junio en el teatro Talía.

Berta Hernández en una imagen de la obra.
Berta Hernández en una imagen de la obra.

Tras más de veinte años de éxitos por los escenarios de medio mundo, la comedia ‘Volvió una noche’, escrita por el argentino Eduardo Rovner, llegó al teatro Talía con el aval de la risa asegurada y el subyacente fondo de un amor maternal que no atiende a  los espacios que separa la vida de la muerte.

La premisa de la historia es sencilla: una madre, después de diez años de fallecida, decide volver a visitar a su hijo único con el fin de conocer a su novia e inminente futura esposa. Pero la sencillez de la historia se manifiesta mucho más rica cuando la complejidad del argumento (y algunas de sus situaciones) permite descubrir los motivos de la aparición espectral de la madre. Manuel es un pedicuro que semanalmente acude a la tumba de su madre para contarle sus cuitas con el mismo tono, y desenvoltura, como si estuviera viva. Manuel declara que va a casarse y aquella noticia hace que el fantasma de su madre aparezca para saber quién es la joven. Desde ese momento la vida de Manuel se convertirá en un infierno (el diablo también tiene su parcela interpretativa en esta obra), lleno de situaciones que darán más de un dolor de cabeza al personaje. Si bien la relación materno/filial evidenciará sus grietas, también la fuerza del amor maternal hará que Manuel muestre su lado infantil y dependiente. El argumento se complicará cuando la madre descubre que Manuel no concluyó sus estudios de medicina, para convertirse en cirujano, y terminar siendo podólogo. Se indignará el fantasma al saber que su hijo ocupa los fines de semana en cantar boleros y tangos en un garito nocturno y estallará en cólera cuando acabe descubriendo que la mujer con la que se va a casar es madre soltera y cantante del grupo. Manuel ha mentido y ante el rumbo equivocado de un hijo una madre debe intervenir. El más allá no está tan lejos como para no intervenir en el más acá.

Bajo toda esa armazón argumental ‘Volvió una noche’ se mueve con garantías para ofrecer un texto que va más allá del juego de réplicas, situaciones jocosas y guiños cómplices, ya que escarba en los deseos personales e íntimos y muestra cómo estos chocan con las posturas de vida de otros (en este caso la madre). ‘Volvió una noche’ muestra dos historias de amor y ambas concluyen como deben concluir: la vida se arma sin instrucciones.

Muy eficaz el trabajo de Beatriz Carvajal como madre al rescate y bien acompañada por Carlos Santos, Pedro Segura, Berta Hernández y Daniel Ortiz. Muy acertados y muy bien utilizados los recursos escénicos que dan ritmo y continuidad a la obra sin que decaiga su in crescendo de comedia disparatada. Si desean pasar un rato agradable y sacarle punta a la interrelación madre/hijo, no deje pasar la oportunidad.

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