Un semáforo, una chica, un coche. David Orange de cerca

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David Orange, el autor de la novela que presentamos hoy, es un joven valenciano, fisioterapeuta diplomado y licenciado en comunicación audio-visual. Tiene larga experiencia en trabajo hospitalario con pacientes discapacitados para los que su fuerza de voluntad y el poder de su mente han sido las claves de su progreso. En su otra faceta, dedicada a la tecnología, es un experto en calcular el impacto emocional que las noticias acompañadas de imágenes pueden causar en las personas y sociedades. Nos muestra en su obra, el peligro creciente de que individuos antisociales puedan causar graves daños amplificados por los medios tecnológicos actuales al alcance de cualquier persona con graves desequilibrios.

La entrevista

Pregunta: En tu libro los protagonistas principales son expertos en violar la seguridad de la RED.

David Orange: No todo el mundo puede hacerlo, pero cada vez crece más descontroladamente el número de personas capaces de hacerlo. Cada vez depositamos en INTERNET más información e intereses vitales. Bancos, secretos, avances tecnológicos, sistemas de defensa, control de suministros, etc…, y eso nos hace cada vez más vulnerables.

P: Tus protagonistas sufren una especie de esquizofrenia en la que hablan consigo mismos y se desdoblan en personajes con enormes habilidades. Tan poderosa es la mente humana?

D.O.: Sí. He visto muchos “milagros”  en la recuperación de lesiones y enfermedades, inexplicables con tan sólo el diagnóstico médico. La fuerza de voluntad es un factor crucial. Creo firmemente en el poder de la mente. Estoy convencido que la siguiente fase de la evolución humana se producirá en el aumento de capacidad de nuestro cerebro.

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P: La novela está enmarcada en una peripecia policial emocionante, donde los malos actúan y se esconden en el mundo digital y los policías aún tienen que ir corriendo físicamente de un lado a otro en su búsqueda.

D.O.: Efectivamente, los delitos cibernéticos aumentan y los “malos” parecen tener siempre mejores recursos que los agentes que los persiguen. El punto débil de estos delincuentes trastornados y antisociales es que al final necesitan hacer daño físicamente a los demás y ahí es donde se vuelven vulnerables ante la policía.

P: Tu libro presenta una sociedad donde la relación familiar está completamente desestructurada. Los padres protectores han desaparecido y apenas queda la relación entre hermanos como todo resquicio de familia.

D.O.: No hago más que reflejar una realidad que tristemente se reproduce cada día más. Padres maltratadores, divorciados, incluso asesinos y niños que crecen solos, traumatizados y con la compañía tal vez de algún hermano. Eso no les priva de ser inteligentes, capaces y diligentes, aunque con una ausencia de empatía por los demás y dudosas convicciones morales. Debemos esperar la existencia de psicópatas cada vez más poderosos y capacitados.

P: Vivimos en una sociedad preocupada por el fenómeno del terrorismo internacional cada vez más peligroso, pero tú nos planteas otra realidad más aterradora si cabe, la de un individuo solo, desequilibrado y capaz de hacer un daño enorme con enormes medios tecnológicos al alcance de su mano.

D.O.: Es cierto, sin desvelar nada de la novela, nuestro asesino es muy poderoso por las posibilidades que la tecnología e Internet ponen a su alcance. Esto lo he visto en la realidad. Hay quien ha comprado armas por Internet para perpetrar una masacre. Hay quien ha conseguido penetrar las redes más seguras de una central nuclear provocando graves daños, incluso los sistemas militares de defensa deben estar muy vigilantes porque no sólo hay una guerra cibernética contra países enemigos sino contra miles de psicópatas dispuestos a apropiarse de una bomba. La batalla por la seguridad y el bienestar se libra en la RED.

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La obra

Título: La Chica del Semáforo y el Hombre del Coche
Autor: David Orange
Editorial: Planeta, Barcelona Septiembre 2019
Género: Novela policiaca, 380 páginas.

Desde el principio, nos vemos transportados a la ciudad de Búfalo en el estado de Nueva York. El autor necesita ese entorno de sociedad tecnológicamente avanzada para atraparnos desde la primera página en su trama. También nos anticipa un modo de vida al que estamos a punto de desembocar. Desde el principio, el protagonista nos inspira envidia y compasión. Eso nos atrapa para acompañarlo desde la primera página en su peripecia. En la capa más superficial de la trama, un asesino en serie mata y abandona a sus víctimas, todas mujeres vestidas de la misma forma en una especie de ritual macabro. Pero eso tan sólo es el leit motiv que esconde más, mucho más.

A medida que el lector va progresando en la lectura, profundiza en el conocimiento de los personajes, sus motivaciones, su historia. Las impresiones iniciales que nos causaron van dando paso a una realidad más compleja y temible.

Todo resulta verosímil y aterrador. Con su lectura, la obra nos descubre una realidad oculta pero cierta que nos hará ver el futuro con otra perspectiva.

El desenlace es interesante y turbador porque la peripecia de la novela continúa produciéndose cada día en nuestra sociedad con su dosis de optimismo y esperanza y, también, de peligro y amenaza cada vez más real.

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