Toni Gaspar: “hay que ser serios y saber que no podemos eliminar la Diputación”

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Toni Gaspar, presidente de la Diputación de Valencia
Toni Gaspar, presidente de la Diputación de Valencia

PRIMERA PARTE DE LA ENTREVISTA DE COMARCALCV.COM CON EL PRESIDENTE DE LA DIPUTACIÓN DE VALENCIA.

El 17 de julio de 2018 Toni Gaspar se convirtió en el presidente de la Diputación de Valencia, tras la dimisión forzada por el caso Alquería de Jorge Rodríguez. Alcalde de Faura, político de amplia experiencia, orgánica y de gestión, Gaspar conoce “la casa” como pocos, pues fue portavoz del PSPV-PSOE en la oposición la pasada legislatura en la oposición, y desde 2015 era diputado de Hacienda y responsable de las cuentas públicas de la Diputación.

Desde el primer día en la presidencia adoptó lo que se denomina como un “perfil bajo”. Sin mucha exposición pública, con pocos actos por la provincia, al menos de los que trascienden a los medios de comunicación, una línea muy distinta a la de su antecesor. En el año que gobernará la Diputación probablemente pasará a la historia como el presidente bajo cuyo mandato se cerró Divalterra (la antigua Imelsa).

 

La próxima semana hará 6 meses de su toma de posesión como presidente de la Diputación, ¿qué balance hace de estos 180 días?

La verdad es que 180 días dan para lo que dan, hemos tenido que hacer frente a muchas cosas, y todavía quedan muchas por trabajar. Hay un equipo de gobierno con cuatro partidos desde 2015, al que yo ya pertenecía, y se ha seguido una ruta desde entonces. Otra cosa es la impronta que le da el presidente.

Hemos sacado adelante un presupuesto en estos seis meses y hemos tenido que implementar una nueva legislación en el segundo semestre de 2018 sobre contratación que no ha resultado fácil.

 

¿Qué proyectos le quedan por poner en marcha o por encauzar en los meses que quedan de mandato?

Lo que nos queda es ejecutar los compromisos que tenemos, especialmente todo aquello comprometido con los ayuntamientos.  No todo lo que vinimos a hacer en 2015 está resuelto, por imposibilidades materiales, pero gran  parte sí. Han cambiado muchas cosas, muchos hábitos, se ha dado mucha más autonomía a los ayuntamientos, y es cierto que nos quedan cosas por mejorar.

“Si nosotros con 486 millones somos el cajero de la Generalitat que tiene un presupuesto de 10.000 millones, alguien debe volver a repasar la primera clase de matemáticas”

Tiene una amplia experiencia como diputado pero, ¿se ve la Diputación distinta cuándo se es presidente?

Tienes una visión más global. Aunque yo ya estaba en el equipo de gobierno, y al cargo de Hacienda, que es un área que viene a ser como el tronco de la Diputación, es cierto que se tiene una visión más integral desde presidencia.

 

En octubre de 2018 anunció junto a Ximo Puig una hoja de ruta con dos comisiones bilaterales de coordinación entre Generalitat y Diputación, una en cuanto a transferencia de competencias y otras sobre presupuestos, ¿qué avances se han hecho?

Ya se han nombrado a las seis persona que van a formar parte de esas comisiones y se está trabajando.  Sobre las diputaciones hay mucho debate, que si diputaciones sí o diputaciones no, y mientras se elucubra sobre todos estos debates etéreos que muchas veces tenemos los partidos políticos, yo siempre he sido partidario de una administración que sirva de la mejor manera al ciudadano, y los legisladores ya decidirán si diputaciones sí o diputaciones no y cómo. Pero no hagamos de esto el pan nuestro de cada día.

Mientras, hay que hacer las cosas de la forma más simple, y en ello estamos. Es la primera vez que se van a reunir desde el punto de vista técnico Generalitat y Diputación de Valencia para ver cómo mejorar las cosas, porque hasta ahora todo es hablar durante años, hay que ser serios, y saber que no podemos eliminar la Diputación, ni nosotros desde la institución ni la Generalitat. La decisión de si diputaciones sí o no la toma el Congreso de los Diputados, porque las diputaciones están recogidas en la Constitución, mientras tanto hay que decir las cosas como son.

Y en estas comisiones vemos lo que hacemos por duplicado la Generalitat y la Diputación, vemos quién lo hace mejor, lo que podemos colaborar y lo vamos a llevar adelante. Se trata de pasar a los hechos. Estamos en un buen comienzo para poner negro sobre blanco muchas cuestiones, sabemos que hay duplicidades, sabemos que hay cosas a mejorar, y trabajamos en ello.

 

Toni Gaspar y el director de ComarcalCV, Javier Ruiz, durante la entrevista
Toni Gaspar y el director de ComarcalCV, Javier Ruiz, durante la entrevista

Esas comisiones bilaterales abren una cuestión histórica en la Diputación, la de las competencias impropias. En materia sanitaria, ¿es factible que la Generalitat asuma al 100% el Hospital General de Valencia o las instalaciones del psiquiátrico de Bétera?

El Hospital General es el que más avanzado está, porque hay un consorcio entre Diputación y Generalitat para su gestión. Es el primer paso antes de traspasar una competencia.

Pero hay un problema que hay que explicar. ¿Se podría traspasar el Hospital General a la Generalitat ya? Sí, se podría, y se debería haber hecho con la ley general de sanidad de los años ochenta. Pero resulta que la Diputación recibe 100 millones de euros anuales del Estado para sufragar el Hospital General de Valencia. Si mañana le cedemos el hospital a la Generalitat se pierden esos 100 millones de euros, el Estado no se los daría a la Generalitat. Por lo tanto no todo es blanco ni negro, ni las soluciones son fáciles, ni todas están en nuestra mano.

No se ha traspasado ya el Hospital General porque hay un problema de 100 millones de euros, que hay que resolver política y legalmente. Y eso es algo que no se arregla ni en la Generalitat ni en la Diputación, se arregla con legislación en el Congreso de los Diputados en Madrid.

En el teatro de la política algunos se olvidan de explicar cosas como ésta, porque cuando lo explicas se acaba el teatro, es muy fácil. Estamos trabajando en ello, mañana podríamos firmar y cederlo. Y le costaría 100 millones de euros a la Generalitat y a los valencianos. Si mañana lo firmáramos, tanto el presidente Puig como yo seríamos unos irresponsables.

“No se ha traspasado ya el Hospital General porque hay un problema de 100 millones de euros, que hay que resolver política y legalmente”

El caso de Bétera es distinto. Ahí el primer paso, que ya se formalizó, es el traspaso de las instalaciones a la Generalitat. Esa es la parte fácil, y luego viene el tema del personal. Cuando tú tienes personal de una administración con unas condiciones y personal de otra administración con otras condiciones, tienes que hacer una transición. El personal tiene unas obligaciones y unos derechos consolidados, con unas implicaciones.

 

 ¿La Plaza de Toros de Valencia está en esta hoja de ruta de transferencia de competencias, o los museos?

Todo puede estar sobre la mesa en un momento determinado, si sólo habláramos de edificios sería muy fácil , pero cuando el edificio tiene personas con derechos dentro, el asunto se complica.

La Plaza de Toros no es de la Diputación, la administra la Diputación en nombre de la Fundación del Real Hospital General de Valencia, que viene de cientos de años atrás. El derecho está por encima de nosotros. La Plaza de Toros va aparejada al Hospital General, y son cosas que hay que explicar. Cierto es que tenemos la obligación de simplificar todo ese engranaje, y a veces somos incapaces los políticos, aunque es nuestra obligación.

 

¿Qué piensa cuando escucha a la oposición hablar de que la Diputación es el cajero de la Generalitat?

Hemos avanzado en muchas cosas con la Generalitat. Por ejemplo en materia de colegios, es competencia de Generalitat, ellos marcan las prioridades en los colegios y nosotros colaboramos económicamente. A eso algunos le llaman ser el cajero de la Generalitat. Si nosotros con 486 millones somos el cajero de la Generalitat que tiene un presupuesto de 10.000 millones, alguien debe volver a repasar la primera clase de matemáticas.

¿Qué tiene de malo colaborar si el dinero es de todos los valencianos? El dinero es de los ciudadanos, ni de la Generalitat ni de la Diputación, ni de los partidos políticos y hay que colaborar para que llegue a la gente de la mejor manera posible. Para llegar a eso hay que simplificar, y es la asignatura pendiente que tenemos las instituciones. Porque si no acabamos duplicando o triplicando la burocracia y se pierde mucho dinero.

 

Recientemente han aprobado el presupuesto de 2019, que asciende a 486 millones, ¿se siente satisfecho de las cuentas provinciales?

La parte más importante de ese presupuesto va a los ayuntamientos de menos de 20.000 habitantes. Porque es nuestra misión llegar a ellos. El presupuesto es la transcripción de las políticas. Y la realidad es que en esta legislatura los ayuntamientos tienen más recursos y dinero de la Diputación del que tenían, al igual que tienen más autonomía para decidir dónde invertirlo. Era uno de los objetivos cuando llegamos en 2015, cambiar un modelo que parecía un virreinato. Siempre lo defendimos en la oposición y en el gobierno hemos sido coherentes.

Sí que es verdad que por contra tienen más burocracia de la que tenían, pero eso no lo ha impuesto la Diputación, aunque es un hándicap muy grande.

 

¿Por qué paga peor la Diputación ahora a sus proveedores? Existe una queja generalizada de que se paga por encima de lo que marca la ley.

Sí, hay un exceso de burocracia que acaban pagando las empresas. Y no sólo para cobrar, también para contratar. Con la nueva legislación hay empresas que no han podido contratar con nosotros y empresas que no han querido contratar con la Diputación de Valencia.

Yo no hago las disposiciones legales. Ni soy el interventor. Y me tengo que acoger a la ley.

Como presidente puedo decidir que se haga un servicio o se compre algo, pero en el proceso que se sigue,  me tengo que ceñir a lo que me digan mis técnicos, y éstos a la ley.  Yo decido políticamente si se compra un vehículo o no, pero el proceso administrativo de cómo comprarlo, de cómo se tiene que pagar, es cuestión de los técnicos, y ellos con los medios que tienen aplican las leyes que les vienen aprobadas y hacen lo que está en su mano. No estoy descargando la responsabilidad en los técnicos. Pero en la Diputación no se legisla y la ley ha complicado mucho el trabajo. Recibo quejas sobre la ley de contratos, que muchas veces va contra el sentido común, y sólo puedo pedir disculpas, pero no puedo hacer nada.

Pongo un ejemplo significativo: hay pliegos de inversiones en carreteras cuyo proceso es tan farragoso, que se tarda un año, entre que se licita y acaba adjudicándose la obra, y el político ahí en medio no tiene nada que ver. Y en ese año que pasa te arriesgas a que la empresa licitadora te diga que no lo puede hacer porque el precio ha variado.

Quien hizo la legislación debería entender que mientras que el mundo va simplificándose  a marcha forzadas, y las empresas compiten en el mundo a gran velocidad, nosotros nos hemos complicado. No se legisla con sentido común, sino a golpe de twitter. Aquí lo que queda bien es  a ver quien mete un titular que mañana quede bien, sin tener ningún sentido común. Estamos en la época del teatro y de twitter.

 

Mañana viernes, segunda parte de la entrevista con Toni Gaspar: “antes de que acabe la legislatura los trabajadores de Divalterra pasarán a la esfera pública”

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