Se presenta el libro ‘València, quan la ciutat aplega a L’Horta’ en homenaje a Eduard Pérez Lluch

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La concejala de Cultura ha presentado hoy esta publicación, que respalda y pone en valor la lucha en defensa de la huerta y del patrimonio cultural, rural e histórico valenciano

El Ayuntamiento ha publicado el libro València, quan la ciutat aplega a l’horta, un volumen de divulgación y recopilación sobre el activismo y los retos en defensa de la huerta de Valencia como patrimonio cultural e histórico y como espacio de desarrollo sostenible. Además, la obra supone un reconocimiento y homenaje a la figura del fallecido historiador y activista vecinal Eduard Pérez Lluch.

Tal como ha explicado Víctor M. Algarra, el ejemplar recoge las aportaciones y comunicaciones de las Jornadas de Patrimonio, Historia y Cultura de Campanar y la Huerta de la Ciudad de Valencia, celebradas en marzo del año pasado. Algarra ha coordinado la elaboración del libro junto a Carmen Cárcel García.

La concejala de Cultura, Glòria Tello, ha presidido la presentación de València, quan la ciutat aplega a l’horta, en un acto celebrado esta mañana en el Salón de Plenos del Ayuntamiento y en el que han tomado parte también la concejala de Agricultura, Huerta y Pueblos de Valencia, Consol Castillo, y el concejal de Desarrollo Urbano Sostenible y Vivienda, Vicent Sarrià. Tal como ha subrayado Tello, el libro es importante “no sólo por su contenido, sino porque supone un giro en la línea editorial del Ayuntamiento: por primera vez se toma a la huerta como referencia ineludible y real, a la vez que contemporánea y cargada de futuro”.

De hecho, ha explicado la concejala, “el volumen da voz no sólo a especialistas en la huerta y sus diversos patrimonios, sino también a quien es parte inherente de ella: las y los antiguos labradores, las personas que gestionan huertos urbanos, o aquellas que luchan desde fundaciones, asociaciones o movimientos reivindicativos por una huerta limpia, propia y libre de ladrillo. Y siempre con la voluntad de mantener y cuidar lo que aún queda para que la puedan disfrutar las generaciones futuras”.

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Glòria Tello ha defendido la necesidad de poner en valor a figuras “con las que estamos en deuda, y que merecen un reconocimiento de toda la ciudadanía por su labor en defensa de nuestras tradiciones y nuestro patrimonio, por haber sido líderes vecinales, por sus escritos de denuncia, o por su afán movilizador, siempre en beneficio de Valencia”.

“PLANTEAMIENTOS DEPREDADORES, ECONOMICISTAS E INCULTOS”

Por su parte, la concejala Consol Castillo ha subrayado la importancia del legado de Eduard Pérez Lluch y de gentes como él, “que allá por los años noventa clamamos, con diferente nivel de éxito, para que planteamientos depredadores, economicistas y, sobre todo, incultos, no aniquilaran muestras significativas de lo que nos explica como valencianos, y que eran la garantía sostenible de la proyección de futuro de la huerta y su patrimonio”.

“No se puede amar lo que no se conoce”, ha afirmado la concejala

Castillo ha rememorado las acciones del movimiento Salvem el Pouet que, si bien infructuosas, “sí lograron generar una nueva actitud hacia la conservación del patrimonio”. “No se puede amar lo que no se conoce”, ha afirmado la concejala, “y estoy convencida de que, si los valencianos hubieran conocido el valor de la huerta de Campanar y sus alquerías, habría sido más difícil la manipulación que se produjo a mediados de los años noventa.”

Por ello, la concejala ha señalado el reto de las generaciones actuales, “que es conocer su patrimonio, la vida de sus gentes, quiénes eran y qué hacían: el camí del Pouet, las barracas, las alquerías, los molinos y las acequias, que explicaban una manera de vivir de la tierra y una manera de construir y de hacer. Nos decían cómo éramos los valencianos, nos hacía memoria de quiénes habíamos sido”, y ha concluido subrayando la importancia de este homenaje a Eduard Pérez Lluch, “y a todos los Eduards anónimos que no se resignaron a que la ciudad en su conjunto, y la huerta, su patrimonio rural, cultural, constructivo, hídrico… fueran devorados por una insaciable incultura y una desmesurada codicia”.

“NO HEMOS LLEGADO TARDE”

Durante su intervención, el delegado de Urbanismo, Vicent Sarrià, ha destacado también “la importancia que para el devenir de la ciudad tiene la existencia de personas luchadoras que defienden un modelo de ciudad respetuoso con el pasado, que preserva para nuestros hijos un entorno irrepetible como la huerta, y que garantiza la calidad urbana de los barrios”.

De nada sirve proteger si no se dan alternativas para que la huerta sea viable y así también para quienes viven en ella.

“No hemos llegado tarde”, ha asegurado Sarriá, quien se ha manifestado “particularmente orgulloso de haber podido parar a tiempo una revisión del Plan General que recalificaba centenares de hectáreas de huerta que ahora, afortunadamente, disfrutarán de la máxima protección”. Y ello, mediante una serie de planes, programas y legislación “que no sólo garantizan la protección, sino también dan instrumentos para lograr su revitalización y viabilidad económica”. “Porque de nada sirve proteger si no se dan alternativas para que la huerta sea viable y así también para quienes viven en ella”, ha asegurado.

El concejal ha señalado el “drástico cambio en este sentido en la ciudad de Valencia, que”, ha añadido, “no es fácil ni gratis, porque supone reorientar completamente la revisión de la ordenación de la ciudad para lograr dotaciones y equipamientos que el anterior Gobierno local había fiado a los sectores urbanizables”. “Es una tarea ingente”, ha concluido, “pero estamos enderezando el rumbo”.

EL SENTIR DE LAS GENTES Y EL TERRITORIO

Finalmente, ha tomado la palabra el coordinador del libro, Víctor M. Algarra, quien ha evocado con detalle su labor profesional y de activismo junto al fallecido Eduard Pérez Lluch. Tal como ha explicado Algarra, la defensa de los barrios históricos, los antiguos poblets de l’horta, y su patrimonio cultural, tal como lo entendía Pérez Lluch se basaba en el conocimiento profundo de su historia, pero sobre todo en el sentir de su gente y de la situación real del territorio.

El libro recoge todas las intervenciones de las jornadas del pasado mes de marzo, en las que se abordaron distintas vertientes, aspectos y miradas sobre el paisaje histórico y la acción de recuperación: elementos concretos, como el regadío tradicional, el abandono de las explotaciones agrarias, la destrucción del camí del Pouet, el caso del Cabanyal, los huertos urbanos de Benimaclet, o el patrimonio menor de los barrios. La última parte del volumen lleva por título “In memoriam”, y supone un sentido homenaje a la figura de Pérez Lluch a través del testimonio, reflexiones y recuerdos de personas que trabajaron a su lado a lo largo de los años de investigación, pedagogía y activismo.

Víctor Algarra ha recordado el fracaso de la lucha en defensa del Pouet de Campanar, que, sin embargo, sí supuso una victoria en tanto que fue germen de la toma de conciencia colectiva junto a vecinos y vecinas sobre la importancia de la defensa del patrimonio de los barrios y pueblos, y ha realizado un llamamiento a continuar trabajando para recuperar y proteger elementos que todavía hoy quedan.

“Es hora de rendir otros homenajes a nuestros barrios históricos”, ha señalado, “antiguos pobles de l’horta menospreciados por un tipo de centralismo que sólo valoraba aquello que estaba dentro de las antiguas murallas medievales”. “No hay un centro histórico en Valencia: hay muchos”, ha concluido, “y su recuperación no es un simple y necesario ejercicio de dinamización vecinal, sino que puede ser una oportunidad de diversificación de la oferta socioeconómica, cultural e incluso turística de Valencia.”

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