Sala Russafa estrena ‘Johnny Chico’ el 14 de enero

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Levantarse cada mañana pensando que no hay futuro es una sensación que la pandemia ha hecho asomar al pecho de muchos y que condiciona la vida de ‘Johnny Chico’, el protagonista de la emocionante pieza homónima del autor australiano Stephen House que Sala Russafa estrena en València el 14 de enero.

Dentro del ‘10é Cicle de Companyies Valencianes’, llega esta propuesta de la formación Moriarty & Holmes, un valiente monólogo que trata el conflicto de identidad personal y sexual que vive un joven marginal, que trata de subsistir en una gran ciudad recién llegado de un pueblo, escapando de la violencia familiar y la incomprensión.

Pinceladas de ternura, humor, sorpresa y emoción, pero sobre todo de realidad, componen esta obra en la que Víctor Palmero da vida a cerca de una decena de personajes: el protagonista y todos aquellos que interactúan con él. “Fue una decisión muy importante en la puesta en escena y ha sido posible gracias a su versatilidad como actor” sostiene Eduard Costa, director de la pieza, para quien su protagonista es capaz de realizar una completa transformación sobre el escenario, demostrando sus grandes dotes interpretativas.

Una de las imágenes de ‘Johnny Chico’.

Ambos se conocieron cuando Palmero era un inquieto adolescente que acudía a la escuela de teatro de Onda, donde Costa era profesor. Además de iniciarle en las artes escénicas, se convirtió en un apoyo personal y le insistió para que orientara su vida hacia la interpretación, algo que ocurrió desde muy joven. “Con 19 años ya tenía mi primer papel en una serie de lo que entonces era Canal 9, luego vinieron otras en cadenas nacionales y me fui a vivir a Madrid. Así que me fue fácil identificarme con ese cambio vital que está viviendo Johnny, que a veces se siente como fuera de contexto”, explica Palmero. También ha tenido oportunidad de acercarse a los conflictos de identidad sexual gracias a su papel en La que se avecina, sitcom donde da vida a la transexual Alba Recio. “Ahí usamos el humor, porque estamos dentro de una comedia, pero hemos tenido oportunidad de visibilizar y normalizar a un colectivo que hace unos años era prácticamente invisible en la ficción”, explica el actor valenciano.

Una ficción absolutamente realista y de plena actualidad

La progresiva apertura de miras hacia la identidad sexual y de género convierte a Johnny Chico en una pieza completamente oportuna, que no oportunista. “La obra se escribió en los años 90, en Australia, en un contexto totalmente distinto. Y empezamos a trabajar en este proyecto en 2018, así que ha sido pura casualidad que el espectáculo vuelva al escenario justo ahora, cuando se está debatiendo una ley que trata precisamente estos temas”, comenta Palmero.

Johnny Chico recrea el viaje interior y de autodescubrimiento que realiza un joven capaz de agredir a homosexuales para agradar a su mejor amigo, de quien está secretamente enamorado. Un choque entre su interior y exterior que da lugar a momentos crudos, que contrastan con la belleza y la poética de la puesta en escena.

“He trabajado con maestros de la escena valenciana, como Carles Alberola, Gema Miralles o Chema Cardeña. Y he aprendido lo importante que es no aburrir nunca al público. En esta ocasión tenía a un solo actor para dar vida a toda una historia, un relato que va in crescendo y donde no nos podíamos permitir que los espectadores desconectaran ni un momento. Así que nos hemos apoyado en la iluminación, el vestuario, la escenografía y la música para que no haya ningún corte, para que la transición del personaje y del público vayan de la mano”, describe el director de la obra. Un montaje que Costa está convencido de que cumple con el cometido de despertar conciencias: “estamos súper orgullosos de que la gente conecte, se emocione, se identifique con la obra”. No en vano, el conflicto de identidad sexual marca a un personaje que sufre muchas otras desorientaciones, que no termina de decidir quién es o hacia dónde camina, que se siente abocado al desastre. Algo muy común en varias fases de la vida, sobre todo la juventud. “Pero que en tiempos de COVID también es muy actual”, sostiene Costa.

Precisamente, el confinamiento por la crisis sanitaria frenó la exhibición de un espectáculo gestado en Valencia, con equipo valenciano, y que la formación Moriarty & Holmes retoma ahora, con la presentación en Sala Russafa del 14 al 24 de enero, de jueves a domingo. Las funciones tienen un aforo reducido y horario adaptado para cumplir la vigente normativa de la Generalitat, además de un protocolo de higiene que hace del teatro un espacio seguro. Es la primera parada de una gira que llevará la pieza por otras localidades de la Comunitat (el 26 febrero visitará Onda) y España.

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