Ramón Campos salta de la TV al libro con ‘El Orfebre’

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El autor de ‘El Orfebre’, Ramón Campos, es un exitoso guionista de cine y televisión que, al frente de su productora Bambu, ha lanzado a la pequeña pantalla series tan célebres como Las chicas del Cable, Velvet, Fariña y la que nos tocó más de cerca a los valencianos sobre Las niñas de Alcàsser; ha ganado premios prestigiosos como el Television & Film Awards o el de Montecarlo; está inmerso cada día, en otras producciones que a buen seguro, serán demandadas por todas las televisiones del Mundo.

Pero hoy, a sus 44 años, publica su primer libro y se presenta ante sus lectores con la misma ilusión y esperanza con que asistió al primer estreno de su ya ingente obra audiovisual.

Le Pregunto: ¿Se nota la huella de la profesión de guionista a la hora de enfrentarte a una novela?

R.C.: Sí. Pero no sólo en mí. Creo que hay una nueva generación de escritores que están influenciados por la creciente cultura audiovisual. Somos más sintéticos, más concretos en las descripciones. En mi caso, procuro trasladar al lector a donde pretendo que vaya con el menor número de palabras posibles. Se trata de establecer un pacto con él para que haga un pequeño esfuerzo adicional e imagine situaciones y lugares sin describirlos absolutamente del todo. Creo que con pequeños apuntes, el lector es capaz de visualizar la escena con mucha más libertad y riqueza que si se lo cuento yo todo.

P: ¿Por qué la búsqueda de un diamante precisamente?

R.C.: El diamante, en general, y en concreto éste tan especial que se busca en la novela, es un objeto mágico que tiene el poder de transformar tu vida. Por eso, el protagonista que conoce su poder y que necesita dar ese salto existencial que le lleve a conseguir a su amada, se embarca en la aventura.

P.: Parece una acción desesperada.

R.C.: Sí. Hay una concepción contrapuesta de ver el mundo. Por un lado está el padre del protagonista, el maestro orfebre, que está habituado a manejar, a observar desde fuera el poder y la riqueza que proporcionan los diamantes y, sin embargo, quiere para su hijo la felicidad y el amor, y por otro, está el padre de la amada, un hombre ambicioso y despiadado, que está dispuesto a vender a su hija, sin importarle su felicidad, por el poder y la riqueza que le proporcionará el diamante. En la búsqueda, también, hay un viaje desde una forma de ver el mundo a la otra. De una paternidad a la otra. El éxito reside en esa transformación.

P: Sin desvelar el final que descubrirán por sí mismos los lectores, en el desenlace hay cierta sorpresa. Algo hasta cierto punto inesperado. Es como si tú, que eres el autor, desearas tanto como los lectores un final feliz. ¿Eso también se debe a la influencia de la experiencia audiovisual?

R.C.: Sí. Yo imagino a los lectores como a los espectadores, inmersos en una actividad día a día llena de dificultades. Cuando se sumergen en la lectura, necesitan un nuevo universo de sueños y esperanzas. No hace falta que los machaquemos con la crueldad de la vida. Yo quiero que viajen conmigo a lugares de ensueño, que superen dificultades como mis protagonistas, que persigan el amor, que mantengan las ilusiones aunque todo parezca perdido y que al final, con las sorpresas que sean, se sientan felices.

P.: Nuestro protagonista viaja desde un mundo de clases sociales y económicas casi insalvables  a otro, Sudáfrica, de razas enfrentadas e irreconciliables. ¿Quieres hacer un paralelismo?

R.C. Efectivamente, lo importante en el mundo, no es el racismo sino el esclavismo. Privar a los demás de su libertad y su porvenir por el poder de quien se considera superior, ya sea por la raza o por el dinero. Yo he querido romper esas cadenas. Que se imponga la voluntad de quienes defienden sus derechos o su territorio.

P.: ¿Crees que veremos esta novela en el cine o la televisión?

R.C: Promovida por mí, no creo porque resulta que el autor soy yo e imagino los lugares y acontecimientos con tantos detalles que recrearlos me resultaría muy caro. Sería imposible realizar algo que me dejara ni lejanamente satisfecho. Si alguien comprara los derechos audiovisuales, no podría negarme, pero que no cuente conmigo.

P: ¿Qué te ha costado más dirigir a los personajes de tu novela o al elenco de una serie?

R.C.: Mucho más a los personajes. Los actores nunca crean problemas. Tienen un guión y un contrato que especifica su trabajo y, en caso de discrepancia, siempre puedes recurrir a su agente. Los personajes, sin embargo, te dan sorpresas. En la novela, el marqués adquiere una relevancia que no estaba prevista en los esquemas iniciales que me hice. Se convierte en alguien mucho más importante de lo que pensaba. Incluso el mismo protagonista, en cierto momento, toma un rumbo distinto al programado y me obliga a documentarme sobre lugares y hechos nuevos. El desarrollo de la novela resultó sorprendente y agotador.

P.: ¿Habrá segunda parte, escribirás algo más, o vuelves a tu trabajo de guionista y productor?

R.C.: Esta novela me ha tenido secuestrado demasiado tiempo. Hace dos años que no tengo tiempo libre. He robado horas al sueño, a mis hijas, a mis vacaciones, a todo. Necesito recuperarme. Volver a mi rutina en la producción, a mi tiempo libre…, pero seguro que escribiré más. Cuando me recupere; cuando vea el resultado y la vida de El Orfebre lejos de mí; cuando nuevos personajes y aventuras llamen a mi puerta…, puede ser.

Sobre si escribiré una segunda parte, no lo creo. Me gusta que una novela de aventuras, y esta lo es, termine cuando su protagonista está a punto de emprender una nueva, pero casi seguro, que no seré yo quien la cuente. Lo he creado y he vivido mucho tiempo con él y aún lo acompañaré en la promoción del libro, pero nada más. Ahora le toca emanciparse, seguir su singladura sin mí.

La Obra

Título: El Orfebre.
Autor: Ramón Campos.
Editorial: Espasa, grupo Planeta, Mayo 2019
Género: Novela 334 páginas.

Se trata de una novela de aventuras. Datada en la segunda mitad del siglo XIX, sus personajes están sometidos a unas leyes y costumbres ya superadas en nuestros días, sin embargo, sus sentimientos, su ansia de libertad, su tenacidad y el espíritu juvenil de enfrentarse a todas las barreras sociales para conseguir realizar su amor, sigue siendo el mismo hoy.

El protagonista se enfrenta a la ambición del padre de su amada decidido a entregarla en matrimonio al mejor postor. Es algo que me horrorizaba de antes…, y, aunque con otros matices, de hoy. Hijo de un orfebre que talla y engasta piedras preciosas en joyas, sabe del valor de los diamantes y de la existencia de uno que le permitiría alcanzar lo que desea. La historia del diamante es cierta, que muchos emplearon su vida en buscarlo, también…, el resto es ficción.

Esta novela es la historia de una búsqueda desesperada que nos llevará a los lugares más remotos y fabulosos del mundo. De las verdes montañas de Santander a los inhóspitos desiertos de Sudáfrica; de los  ambiciosos y despiadados nobles y banqueros europeos a los orgullosos y sinceros indígenas africanos; de la amada blanca y rubia de ojos azules a la enamorada y generosa muchacha de color capaz de todo.

Y en el viaje, como su protagonista, sufriremos una transformación. Iremos descubriendo la verdad que se aloja en el fondo del corazón a veces sepultada por montones de deseos e ideas que nos parecen más seguras.

Al final, el diamante ejercerá su magia y revelará al protagonista que no será él quien le dé la felicidad. Entones invertirá la búsqueda y su viaje partirá del “te amo” al “te quiero”. No es un diamante lo que ha de encontrar sino un corazón enamorado.

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