‘Qué sabe nadie o les cançons de Penèlope’, de La Peyro, llega a Sala L’Horta con aires de cabaret

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Una imagen de ‘Algodón’.

La Sala L’Horta retomará este sábado 26 de febrero el ciclo de teatro para jóvenes y adultos con la representación de una pieza que combina música en directo, cabaret, poesía y narración oral. Escrita, dirigida y protagonizada por Lara Salvador (La Peydró), ‘Qué sabe nadie o les cançons de Penèlope’ es una obra de auto-ficción que reconstruye la memoria familiar de la autora y explora los sentimientos de la soledad y la espera, las ausencias y los traumas heredados.

Este espectáculo, reconocido con el Premio de Dramatúrgia Russafa Escènica 2020, combina escenas dramáticas y canciones como fragmentos de un puzle en el que la melodía es una fuente de alivio y bálsamo. Canciones de folclore popular y composiciones propias del padre de la autora, el reconocido músico y compositor Jesús Salvador Chapi, se entrelazan en una versión íntima de un cabaré con lenguaje propio que sirve para drenar el sufrimiento, para convertirlo en belleza, para curar, para desnudar los secretos más íntimos e incluso para olvidar en momentos oscuros.

Esta historia comparte un lugar común con todas las familias, porque habla de secretos, de dolores callados, de madres desesperadas, de pérdidas, de enfermedades que no quieren ser nombradas, de conflictos que necesitan ser enterrados. “Mi abuela tenía una congoja en la garganta que le hacía apretar los labios. En este espectáculo canto las canciones que ella no se atrevió a cantar y siento una liberación que ojalá hubiera tenido ella», comenta la actriz y cantante valenciana, formada en Interpretación por el Institut del Teatre de Barcelona y premiada en 2019 como Mejor Actriz en los Premios BBVA de Teatro.

‘Algodón’.

Entre algodones

El domingo 27 de febrero, la Sala L’Horta se llenará de nuevo con público de primera infancia; niños y niñas de entre 0 y 3 años a los que se invitará a subir al escenario para adentrarse en un universo de nubes, algodón y paisajes etéreos y cambiantes. La compañía cántabra Escena Miriñaque lleva a València este montaje, que cuenta con personajes como Violeta, una nube alta, flaca y coqueta, o Gastón, una nube grande, gris y barrigona. Estas nubes representan las “emociones enjauladas en nuestro corazón”: son alegres y amarillas como el sol, o por el contrario, asustadas y oscuras. Cada una con su nombre, su color, su emoción.

“Siempre que he creado un espectáculo he mirado lo que me maravilla: un jardín, la nieve, un sabor, un recuerdo. Esta vez he mirado el cielo; me resultó pertinente imaginar las nubes como metáforas de las emociones. Unas ligeras, otras pesadas, unas brillantes y otras abrumadas. Pero pensé sobre todo que nadie puede encerrar una nube en una jaula -apunta la directora del espectáculo, Blanca del Barrio-. Creo que los niños y niñas son verdaderos exploradores sensoriales. Ellos aprehenden el mundo con total libertad,, movidos por la intuición. Facilitar el encuentro entre el arte y la primera infancia significa considerarlos como personas en su total integridad, merecedoras de las más bellas creaciones”.

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