Peridis: “El corazón es lo que salva a la gente de caer en la barbarie”

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José María Pérez, ‘Peridis’.

Conocido a nivel nacional e internacional como Peridis (José María Pérez), la obra de este inquieto arquitecto cántabro va mucho más allá del diseño de una planta o un pilar maestro.  Sus viñetas diarias publicadas en el diario El País, entorno al mundo de la política nacional, lo han convertido en toda una referencia del humor parlamentario gracias a su sintética e irónica mirada sobre los personajes y situaciones que pueblan el universo político. Junto a esta faceta, Peridis no abandona su pasión como divulgador del patrimonio nacional interviniendo en notables programas culturales para la televisión como ‘La luz y el misterio de  las catedrales’ y ‘Las claves del románico’. No contento con ello, ha sacado tiempo para realizar las novelas históricas ‘Esperando al rey’ y ‘La maldición de la reina Leonor’, dos obras que continúan gozando del favor de los lectores por su minuciosa recreación del período medieval español y su amena lectura. Ahora Peridis vuelve a los anaqueles de las librerías con ‘El corazón con que vivo’ (Editorial Espasa); un texto que nacido de recuerdos y vivencias que refleja con intensidad los hechos que hombres y mujeres de la localidad de Paredes Rubias, ubicada entre los límites de Palencia y Cantabría, dejaron como testimonio de cruel período sufrido entre los años 1936 y 1941. Evocativa y al mismo tiempo una declaración sobre la dignidad y la valentía, la novela focaliza su mirada sobre las personas y la fuerza de los afectos.

Al otro lado de la línea telefónica, Peridis nos habla sobre el nacimiento de la novela y sus personajes.

Pregunta: Ya en el prólogo incluyes el poema del cubano José Martí ‘Cultivo una rosa blanca’ de donde extraes el título de tu novela, ¿qué te llevó a elegir esa frase?

Peridis: Bueno…, todo el verso es precioso y el corazón con que vivo es la clave de la novela. El corazón es lo que salva a la gente de caer en la barbarie. Al final son los sentimientos lo que nos dignifica y Martí, con su verso, me lleva a reflexionar sobre la importancia de los afectos.

P.: Borges decía aquello que lo único que nos separaba de la barbarie eran los libros y la cultura, tu nuevo texto, de alguna forma, invoca esta reflexión.

Peridis: Sí, sí, sin duda alguna y, a nivel personal, los buenos sentimientos. Tener buenos sentimientos no aleja de toda barbarie. Tener dignidad nos aleja de la barbarie. Yo diría que la novela apela a la dignidad.

P.: Teniendo en cuenta el argumento y las vivencias que retratas su escritura, ¿ha cumplido una función terapéutica o.., mejor dicho, la literatura es terapéutica?

Peridis: Absolutamente. Ya lo has visto avanzando por el prólogo lo que pasó. Yo estaba en unas circunstancias imposibles, muy duras porque…, perder un hijo a una edad es una catástrofe terrible. Tengo 78 años, estaba empezando la novela, fallece mi hijo y me quedé…, desarbolado. Me llevaba la corriente y…, paso al lado mío un tronco que fue la posibilidad de hacer esta novela porque…, me encontré en el tren con un antiguo vecino y se puso a hablar conmigo y tocamos varios temas y…, localicé la familia de donde procedía, una familia de médicos, y les afectó de lleno la Guerra Civil y la postguerra y…, cometamos que allí había una novela y entonces este amigo me pidió que la escribiera y me empezaron a contar y narrar acontecimientos y…, me agarré a aquella novela con toda mi alma, me agarré porque me dije: “aquí está tu salvación”. Sí que fue terapéutico y me vino muy bien.

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P.: En el prólogo también avanzas que tomaste tres comentarios como ejemplos a seguir: Uno de Baltazar Gracián, otro de Picasso y un tercero de Jane Austin.

Peridis: Y me hicieron muy bien. El de Austin, sacado de una de sus novelas, dice: “No hay nada como la actividad, una febril actividad, para ahuyentar las penas. Una ocupación, aunque sea melancólica, puede disipar la melancolía”. Y…, efectivamente, esa frase de Jane Austin la seguí al pie de la letra. “Agárrate a la novela José María que es lo único que te puede salvar”, me decía constantemente.

Portada del libro.

P.: Tenía razón el viejo Borges cuando decía que los libros nos salvan.

Peridis: ¡Claro, por supuesto! A mí me ha salvado y me ha curado. Mira…, eehhh…, escribir un libro es enfrascarte en la investigación, meterte en el pellejo de los protagonistas, a los que yo conocí; es dar una nueva vida a las historias, es crear y crear muchas alegrías, las pequeñas alegrías. Mira, una novela te atasca siempre pero cada vez que sales de un nudo lo conviertes en alegría. Muñoz Molina tiene un libro titulado ‘Pura alegría’ y yo…, en el trance de mayor abatimiento y tristeza tuve instantes de pura alegría. Pura alegría, pura alegría, pura alegría, que me iba sacando del hundimiento, me iba amarrando a un tronco que era el libro y el reto de dar vida a aquella época de mi infancia y de aquella gente que ya no está, con el ejemplo que dieron de convivencia y reconciliación…, eehhh…, me pareció que valía la pena y allí me enfrasqué y me metí de lleno haciendo caso a Picasso, a Gracián y Jane Austin (comenta riendo).

P.: Tu libro aborda que frente al exilio externo e interno hay espacio para sobrevivir.

Peridis: Es una lectura. El protagonista de la novela, que es el alcalde del pueblo, emigra y…, anda por toda Latinoamérica y…, bueno, no te cuento más para nos adelantar pero sí, sí, hay personajes que sufren de un exilio interior, propio, y otros que acaban emigrando y…, eso marca a los personajes.

P: El marco histórico está situado en la Guerra Civil y…

Peridis: … Es una novela dentro de un momento histórico, de un marco histórico.

P.: … Sí, sí, claro. Me refiero que ambientada en la guerra la novela focaliza en los personajes pero…, a pesar del tiempo transcurrido, aun tiendo en cuenta las atrocidades y los gestos de dignidad que se dieron, al hecho que se buscará una reconciliación nacional, ¿sigue siendo una herida sangrante la Guerra Civil?

Peridis.: Creo que todavía es sangrante y…, sangra mucho porque, fundamentalmente, hay cosas que no se corrigieron, hay entuertos que deshacer y luego hay una parte de la sociedad española que se considera justos ganadores de aquella contienda civil y…, cada paso que se da en la dirección contraria, el de la reconciliación, lo consideran como una derrota o una pérdida enorme, en lo religioso, en los valores… En aquellos momentos había unos valores de fe, en lo religioso, y unos valores laicos de fraternidad y…, ahí hay un paso de gigante en medio, hay un foso entre la fe y las creencias y las convecciones, la tolerancia…, es decir, estamos entre el creacionismo y la evolución, como principio. De todas formas que no nos extrañé, eso lo hay en Estados Unidos. Mira, en Estados Unidos todavía  están abiertas las heridas de la Guerra Civil que vivieron en el siglo XIX.

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P.: Ya ha llovido desde entonces y ese período lo tienen muy revisado, muy estudiado y muy superado.

Peridis.: ¡Y tanto que ha llovido! Pero mira una cosa…Tú vas al sur, a Texas, a Colorado, a los estados que mayoritariamente votan un candidato conservador y… coinciden ¡vamos!…, menos California un poco mutatis mutandis, con los territorios sureños y…, los del norte, Nueva York, Chicago…, votan demócratas pero…, tú vas a Estados Unidos y en sur hablan de los yanquis y mantienen el culto a sus héroes y en norte hablan de los confederados racistas. Allí todavía quedan secuelas de aquella guerra.

P.: ¿Crees que gran parte de esa herida, que sigue sangrando, pudo haber sido cerrada celebrando un gran juicio quienes cometieron crímenes de lesa humanidad una vez instalada la democracia?

Peridis.: No creo, no, no creo. Vamos a ver, ¿cuándo haces los juicios?, ¿después de cuarenta años de la Transición que declara la amnistía? Es imposible. Mira, en Argentina, cuando se realizaron los juicios o en Chile o en Uruguay, vamos en Latinoamérica, no fue por una guerra civil, fueron los milicos contra una minoría, más o menos de extrema izquierda, apoyada por bastante gente. En Chile, luego del golpe de Estado de Pinochet no hubo guerra civil, hubo represión. Lo que pasó en España es que la guerra civil se produjo porque el golpe de Estado fue un fracaso. Y al fracasar te encuentras con que la guerra civil pasa del ejército a cada uno de los pueblos en donde conviertes en adeptos y no adeptos a cada uno de la población según te pille. Fue un fracaso. Tú miras el mapa de los primeros días y aquello era…, la meseta norte, una parte los carlistas con Mola y llegan a donde llegan, tierra de secano, de labradores y campesinos, de derechas, como es lógico porque la República traía ideas renovadoras que atentaban a sus principios y les escandalizaban pero…, aquí hubo una guerra civil en cada pueblo y si empiezas a juzgar…, es impresionante la cantidad de desafueros que se hicieron en España porque ya no había ninguna autoridad legítima. Era un problema de exterminar al rival, punto. Hay que matar a los falangistas porque son golpistas y los otros con la idea de que hay que exterminar a los rojos. Además con el agravante de que está a punto de estallar la Segunda Guerra Mundial al poco tiempo de acabar la Guerra Civil Española. Mira, aquí el que pudo haber hecho la reconciliación, a mi modo de ver, fue José María Aznar. Él pudo haber resuelto el tema de la fosas y pudo haber, desde la derecha, dado los pasos que Felipe González no pudo dar. Y no lo pudo dar porque si lo da le hacían un golpe de Estado. La democracia era muy frágil en aquel momento. Mira la gente no es demócrata porque haya elecciones, es demócrata en los comportamientos. Cuando piensas que la democracia está para que tu rival, no tu enemigo,  pueda expresar sus ideas y luchar por ellas dignamente. Ten en cuenta que en España el voto femenino lo trae la República y cuando votaron las mujeres la perdieron las elecciones en 1933. Todo ese contexto de la España que se está haciendo lo tenemos ahora porque ves gentes con las banderas y con los ademanes de revancha y…, eso me recuerda a mí los años treinta del siglo pasado. Estamos en otro contexto pero mira lo que hay en Estados Unidos o en Brasil o Inglaterra o Hungría. Estamos en franco retroceso de mejorar la democracia.

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P.: Pensemos que por suerte aún hay gente con una mirada de compromiso y sensibilidad social como para no caer en discursos y pensamientos débiles y manipuladores.

Arquitecto, divulgador histórico y escritor, Peridis es conocido a nivel mundial por su viñeta humorística en el diario El País.

Peridis.: Bueno, la novela lo que pretende es contar, desde los sufrimientos y los sentimientos, lo que supone un enfrentamiento civil a todos los niveles. No es franceses contra alemanes o alemanes contra rusos. No, no. Es vecino contra vecino, amigo contra amigo y familiar contra familiar. Donde se desarrolla la novela entre los que fusilan los primeros días los rebeldes, se encuentra el portero de equipo de fútbol del pueblo. Fusilan al médico, que era el médico de todo el pueblo, de todos sus vecinos.

P.: Comentabas que la novela nace a partir de relatos y experiencias que te fueron contando pero, ¿hasta qué punto los recuerdos  y vivencias toman carta de realidad y dejan de ser los fragmentos de un rompecabezas del pasado o una fotografía que pierde su imagen para que tengan carta de realidad?

Peridis.: Bueno, bueno… Yo los he cotejado con los recuerdos de mis amigos y familiares que vivieron aquellos momentos. Yo lo conocía porque algunos eran compañeros de colegio.  Los recuerdos son el humus del relato, la tierra de la que surgen unas plantas que cobran, de nuevo, vida propia. Y, en el caso de novelas como la mía, hacen resucitar a los protagonistas. Les da nueva vida a cada de ellos. No puedo olvidar que uno de los médicos protagonista me salvó la vida cuando yo tenía cuatro años. Yo tenía una neumonía, me estaba muriendo y le pidió permiso a mis padres para sacarle sangre a mi madre y hacerme una transfusión a pelo. Él no sabía el grupo sanguíneo de ninguno pero suponía que teníamos el mismo y…, gracias a esa transfusión yo resucité. Y otro médico, del otro bando, que sale en la novela, me sacó las amígdalas a traición y recuerdo que yo le apedreaba el coche cuando pasaba delante de mi casa. Es decir, conozco a los protagonistas, tengo las fotos y conozco las voces de cada uno de ellos.

P.: Un viejo axioma dice que las desgracias nos une, ¿cómo viven tus personajes todas estas desgracias?, ¿desde la solidaridad, desde el amor, desde la supervivencia?

Peridis: Pues de todo un poco. Por interés, por amor, por amistad, porque saben que tiene que sobrevivir con dignidad. Creo que la novela trata sobre la dignidad. Uno de sus personajes dice: “Nos han quitado todo menos la dignidad”. El gran tema es la dignidad y creo que eso une a los personajes frente a todas las situaciones.

P.: Peridis, muchísimas gracias por atendernos. Felicidades por el Premio Primavera a este nuevo trabajo literario y esperamos verte por Valencia muy pronto tras esta difícil situación.

Peridis: Ha sido un verdadero placer charlar contigo y contestar a tus preguntas. Me lo he pasado muy bien y espero ir por Valencia y compartir un café contigo. Espero que los lectores disfruten con la novela y que este complicado virus desaparezca de una vez. Gracias y un abrazo.

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