Myriam Fernández: “las decisiones en Europa se toman con un trabajo de años, exige un conocimiento exhaustivo y certero”

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Myriam Fernández
Myriam Fernández

Compromís se encuentra inmerso en un proceso de primarias, a los ayuntamientos, a las Corts, generales y europeas.  Las votaciones ya se encuentran abiertas, y una de las aspirantes a resultar elegida para defender los intereses valencianos en Bruselas es Myriam Fernández, quien ha sido durante un tramo de esta legislatura Directora General de Fondos Europeos en la Generalitat Valenciana, y a quien entrevistamos en ComarcalCV.

El voto telemático está abierto y el sábado, día 9, será el voto presencial, que configurará candidatos y candidaturas. Para las europeas Compromís hará dos votaciones, a la cabeza de lista y a la composición de la propia lista.

¿Qué le motiva a presentarse a las primarias de las europeas y no a las Corts o a cualquier otro proceso abierto actualmente?

Yo quiero ser coherente y honesta con mi trayectoria. Llevo trabajando con Europa 20 años en la Generalitat como alta funcionaria y en la Universidad como profesora de Ciencias Políticas, he participado en muchos proyectos y conozco las redes europeas y el funcionamiento de la Comisión y el Consejo Europeo. El Parlamento Europeo no tiene nada que ver con el autonómico o con el del Estado, porque la separación legislativa y ejecutiva es muy distinta.

Las decisiones en Europa se toman con un trabajo de años, y esto exige un conocimiento exhaustivo y certero. El proceso lo conozco muy bien y creo que nos va a permitir obtener buenos resultados, siempre con una agenda bien marcada y sin dispersarnos, centrándonos en las emergencias que tiene la Comunitat Valenciana, lo hemos visto con los cítricos y no podemos permitir que esto vuelva a repetirse.

 

Myriam Fernández
Myriam Fernández

El tema de la citricultura es el que más ha trascendido, ¿tiene remedio a estas alturas?

Sí, por supuesto. Lo primero es decir basta al trato que se está dando al Estado Español en Europa, por desgracia tenemos confiada la representación en el Consejo Europeo y las decisiones al Estado, que cuando ha querido ha hecho excepciones con algunos productos agrícolas, como con el plátano, por qué no hacerlo ahora con los cítricos. Simplemente porque no se ha estado en el momento que tocaba  presionando en las estructuras en las que se toman las decisiones.

El Estado Español nunca nos ha representado, nunca ha querido hacer política valenciana y siempre ha girado las inversiones de Europa hacia el Atlántico. En el Mediterráneo hay un vacío absoluto, y se debe reivindicar en Europa. Para eso hay que marcar una agenda y que el  Estado la perciba, como se hizo con el Corredor Mediterráneo.

 

El trabajo entonces es doble, también implica al Congreso de los Diputados y su capacidad de presionar al Gobierno.

Efectivamente. Es un trabajo mancomunado en el que tenemos que ir muy de la mano.

 

Hablaba de unas emergencias en la Comunitat Valenciana que se pueden resolver desde Europa o influir al menos, al margen de la citricultura, ¿en qué otros temas?

Tenemos una dependencia absoluta de la Unión Europea. Las inversiones que hacemos en políticas laborales, en medio ambiente o en I+D, casi en un 100% es dinero europeo.  Sin ese dinero tendríamos que cerrar departamentos enteros de algunas consellerias.

El presupuesto europeo de 2021 a 2028, destinará un 45% del dinero a temas medioambientales, y tenemos una necesidad de trabajar y de reaccionar inmediata. Son temas nucleares, como también programas de solidaridad y de desarrollo rural, como por ejemplo las EDUSI con las que he estado trabajando en estos años.

 

Hay una visión en torno a cómo se negocia en la UE: allí donde perdemos es porque hemos tenido que ceder para ganar otra cosa como país, ¿es cierta esa visión?

Absolutamente, y el Estado tiene la sartén por el mango. Por ejemplo, con la pesca, donde se ha sacrificado la pesca del pueblo saharaui para conseguir mejores cuotas de pesca en el Atlántico. Otra demostración de cómo el Mediterráneo no pesa.

 

Cuándo dice que no pesa el Mediterráneo, viéndolo desde la perspectiva de la Comunitat Valenciana puede ser cierto, pero teniendo a Cataluña que sí ha tenido un peso específico sobre el Gobierno de España en los últimos 30 años, cuesta un poco más de asumir la teoría.

El Mediterráneo tiene dos grandes puntos que han tratado de romper la marginación del Estado: Cataluña y Andalucía. Ambos se han organizado para buscar otras líneas desde su papel de gobierno regional, y han encontrado las fórmulas, que existen, para abrirse paso con programas de entidad menor, con una red de cooperación entre municipios entre Cataluña y Francia impresionante, y que ha logrado centrar la atención y captar financiación. Y Andalucía ha hecho lo propio con el norte de África. Pero la Comunitat Valencina ni ha participado ni tiene nada equivalente porque nunca hemos reaccionado ante este ninguneo.

 

¿En qué hemos mejorado en la relación con la Unión Europea con el Gobierno del Botànic?

En etapas anteriores había un desconocimiento absoluto por parte de ayuntamientos, de asociaciones o de ongs de las posibilidades de captar financiación de la Unión Europea. Desde mi posición como Directora General de Fondos Europeos mi primera línea de trabajo fue enseñar, acompañar a los municipios a Bruselas, con cientos de reuniones, para abrirles, no solo los aspectos procedimentales, también para hacerles reflexionar sobre la posibilidad de hacer un ejercicio de diagnóstico de sus necesidades. Una vez hecho ese trabajo de forma estratégica, y de cómo tus políticas interactúan entre ellas, entonces eres creíble en Europa y te puedes presentar a varias convocatorias.

Ese ha sido el gran paso, en el cual quiero seguir trabajando, con esa idea de demostrar que sabemos cómo funciona Europa, que es la que quiero trasladar.

 

¿Haría falta un auténtico lobby valenciano en Bruselas?

Sí. Tenemos una visión negativa de los lobbys, pero en Europa están regulados, existe un registro, sus despachos están en el mismo edificio del Parlamento y es allí donde con transparencia se desarrollan las negociaciones.  Estos lobbys incluyen sindicatos, organizaciones que defienden todas las diversidades y diferencias, de mujer, LGTB, etc, y todo el entramado de derechos humanos. Tienen facetas ambientales, económicas o sociales, y esto hay que organizarlo, de forma  transparente, no a través de un partido, sino de un Gobierno, con unos objetivos claros y que interactúe con la sociedad valenciana para saber qué hacen en cada momento.

 

¿Sería partidaria de impulsar ese lobby?

Los lobbys forman parte de las reglas del juego, eso está así y el procedimiento normativo en Europa funciona así. De hecho, cuando hay un proceso normativo se le da traslado a estas organizaciones y ellas presentan sus propuestas y enmiendas, unos participan con más intensidad y otros con menos en función de su grado de conocimiento del tema.  No es nuestro modelo ideal, consideramos que la participación debe tener otro esquema, abierto, con procesos publicados y no en los despachos, pero sí queremos que todas las organizaciones que defienden nuestros intereses estén allí trabajando para reforzar la agenda del Gobierno del Botànic.

 

De cara a la ciudadanía, ¿falta didáctica de la importancia de la UE en nuestro día a día?

Es cierto. En las aulas de la Universidad durante muchos años me he dado cuenta de que el vínculo entre el ciudadano y Europa es muy débil y está muy desdibujado. Conocemos cosas sueltas pero no tenemos una visión colectiva. Y eso nos impide avanzar.

 

Desde el punto de vista de Compromís, ¿cuáles son sus expectativas en cuanto al número de europarlamentarios?

Estamos ante una oportunidad histórica. Un partido valenciano va a liderar una coalición para presentarse al Parlamento Europeo, y tenemos una expectativa de crecimiento importante. Queremos construir y crecer, estamos ante un momento fantástico. Podemos optar a un segundo europarlamentario, en un conjunto de 705 puede parecer poco, pero es un salto cualitativamente grande, sobre todo porque conocemos el camino.

 

¿Qué balance hace de esta legislatura, de la responsabilidad que ha ocupado en dos años en la dirección general y del panorama que se abre?

Fueron  dos años en la dirección general de un trabajo muy intenso, el trabajo más difícil, porque salíamos de una etapa en la que todas las estructuras se habían dejado pudrir literalmente, porque percibían que iban a perder el control, y a nivel de fondos europeos había muchos aspectos que se podían perder. Reaccionamos muy rápidamente para no perder programas e inversión. La gestión de esos dos años ha sido intensa y eficaz, demostrando a las instituciones europeas que la Comunitat Valenciana cuenta y que tiene interés y sabe cómo participar. Y este es el capital que quiero trasladar a las primarias de Compromís.

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