Milagros Frías, de camino al corazón

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La autora, entre cuyos libros navegamos hoy, nació en Jerez de los Caballeros, Extremadura, aunque hace mucho tiempo que vive en Madrid. Se ha pasado media vida leyendo, amando la Literatura, hasta que las letras empezaron a caérsele del alma. Así empezó su otra media vida, escribiendo. Es un viaje en el que quiere que la acompañemos: de las ideas al corazón. Hasta que las dos cosas estén juntas en nosotros.

 

La entrevista

Pregunta: Al empezar tus novelas, encontramos a tus personajes de viaje, abandonando una vida camino de otra y reflexionando sobre lo que dejan. El lector lo primero que percibe es la necesidad de mejorar y la incertidumbre de lo que les espera ¿Por qué?

Milagros Frías. Foto: Dospassos
Milagros Frías. Foto: Dospassos

Milagros Frías: Pienso que cuando la convivencia se convierte en soledad, para salir de esa situación hay que ponerse en marcha. Un viaje físico que pare la situación provisional en la que quedas. Porque cuando vives incómoda, como si estuvieras de paso, es imposible restablecer las relaciones personales.

P: En su viaje, tropieza con personajes singulares. La protagonista está en una situación de debilidad, de necesidad de ayuda y estos encuentros con desconocidos aumentan la incertidumbre.

M F: Sí, porque lo importante de un viaje no son los paisajes o los lugares sino las personas que los habitan. Mis personajes viajan de unas personas a otras. Y hay incertidumbre porque aún existe  desconfianza hacia el extraño. Existe una inquietud inicial, tanto para el que llega como para el que acoge,.

P: Tus personajes sueñan con alcanzar una isla, un lugar imaginario maravilloso, una especie de paraíso que temen haber perdido por desaprovechar otras oportunidades de alcanzarlo en el pasado.

M F: Como decía Sartre, cuando eliges una opción descartas otra. La vida se carga de “lucro cesante”, de oportunidades perdidas. Pero el viaje, la vida te da otras. Lo más importante es que puedes reinventarte, convertirte en otro, ser otro y empezar de nuevo. Es lo que tiene la Libertad humana. En esta novela, hay un mensaje de esperanza. El ser humano es intuitivo y creativo. Debemos tener el ánimo suficiente para vivir a pleno rendimiento sin quejarnos ni lamentarnos por las expectativas no cumplidas. Vivir “a partir de ahora”.

P: Eliges a menudo zonas rurales. Esta obra se desarrolla en Galicia, ¿por qué?

M F: Yo, aunque vivo en Madrid hace mucho tiempo, soy de pueblo y tengo un conocimiento de Galicia profundo. Sé que, aunque la mayoría de la población que vive en las grandes ciudades cree que las zonas rurales aún siguen como cuando las dejaron, éstas también han evolucionado. Sé que aquella sociedad pacata y llena de prejuicios ha desaparecido, y que la globalización y su libertad de costumbres y pensamiento también ha llegado a los lugares más remotos. Por eso, nuestra protagonista encuentra en esa sociedad rural un grupo de personas con las que consigue una conexión afectiva inesperada. Son personas que pueden decidir libremente las relaciones que abordan y cómo las abordan. Esa transformación del mundo rural ha supuesto para la Humanidad un cambio que no se valora lo suficiente. No es una gran revolución industrial o tecnológica, pero es igual de importante. Tener, con muy pocos recursos a veces, la libertad de seguir tus sentimientos de acuerdo con tu criterio y no con viejos modelos impuestos.

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P: En tus últimas tres novelas la protagonista es una mujer la que narra la historia. ¿Pretendes imponer un punto de vista femenino?

M F: No. Centrándome en la última novela, Laura, su protagonista,  se mueve en un contexto social actual moderno. Así, aunque vistos desde la óptica femenina, le doy mucha importancia y espacio a los hombres. Porque entiendo que la sociedad tiene dos pilares. Uno la mujer, otro el hombre.  En absoluta igualdad. Por eso narra una mujer. La visión masculina de la vida es más antigua.

Y escribo en primera persona porque quiero ofrecer al lector la oportunidad, a través de mis personajes, de escuchar la interpretación que de la realidad hacen. Porque es importante saber reconocer nuestra realidad en la mirada de otro.

Porque quiero poner de manifiesto la importancia del dialogo, de la comunicación “tête à tête”, de la trascendencia que tienen en nuestra vida las conversaciones que sostenemos.

Para mí, es más importante que el lector conozca la realidad a través de los ojos de un personaje que lo haga desde la narración del autor.

P: Como supongo que no escribes una novela en un solo día, cuando terminas tu jornada ¿sabes lo que te va a contar la protagonista al día siguiente?

M F: Pues resulta que no. Los acontecimientos narrados, maduran en mí y al día siguiente me encuentro con intuiciones de nuevas situaciones que muchas veces me sorprenden. No sé cómo sucede. Hay días en los que no puedo escribir nada, como si en la vida de mi protagonista ese día no hubiera sucedido nada. Y hay otros en los que no puedes parar, estás conduciendo, o comiendo, y necesitarías tomar notas de lo que debes escribir enseguida.

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P: Eso que dices me recuerda la tesis que defiende en su novela nuestro último premio Planeta. Debate sobre el origen de las ideas y cree que las musas existen realmente.

M F: Es una manera de expresarlo. A mí me ha pasado que te atascas y no puedes seguir y, de repente, a las cuatro de la mañana te despiertas y todo está claro. La historia fluye desde ese momento. Yo creo que se trata del “inconsciente” que sigue funcionando bajo cuerda y al que no sabemos escuchar porque estamos ocupados en otra cosa; que necesita del sosiego, del silencio y tranquilidad para ser escuchado. No sé si Javier Sierra se refiere a “eso” que habita en nosotros como “otro yo”.

P: Sin desvelar el interesantísimo  final de la novela ¿la vida cómo sigue?

M F: A mis personajes les puede pasar como a todo el mundo, que acepten vivir el resto de su vida con lo que tienen, o que el azar y su corazón los impulsen a empezar de nuevo. Piense lo que piense, no escribiré una segunda entrega. Ni de Laura ni de ninguno de mis personajes. Y eso que a veces los recuerdo y me pregunto qué harían en esta u otra situación. Pero ahí lo dejo, porque mis personajes, no son perfectos, muchas de las cosas que les pasan son por sus errores, pero siempre son gentes huérfanas de cariño, de relaciones con afecto de ida y vuelta, y que lo intentan con todo el mundo. Tal vez, como mucha de la gente con la que mis lectores se cruzan cada día, y dejan que sigan su camino. Me gustaría que mis novelas ayudaran a ver la sociedad como un conjunto de personas con las que podrías relacionarte, intimar, conocer sus inquietudes, sus contradicciones, defectos y virtudes. No sé si lo consigo, por lo menos, lo intento.

 

La obra

Título: En el corazón de la lluvia.

Editorial: Algaida (grupo Anaya) Madrid Mayo 2018

Género: Novela, 312 páginas

Esta obra es la tercera de una trilogía de historias contadas en primera persona por protagonistas femeninas. Ésta ha sido galardonada con el Premio Logroño de novela. De las otras dos, “El Verano de la Nutria” y “Amor en un Campo de Minas” la segunda fue distinguida con el Premio de Narrativa Torrente Ballester. No hace falta, pues, que glose más la calidad literaria de su autora.

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En esta obra, el lector conocerá de cerca los avatares y circunstancias vitales de su protagonista, Laura, porque ésta nos los cuenta sin ningún artificio o tapujo. Al principio, asistiremos sorprendidos a lo que le pasa con cierta distancia y espíritu crítico. Nadie tratará de justificar su comportamiento. Iremos conociendo su pasado a través de sus recuerdos. Asistiremos a lo que le pasa mientras sucede. Sentiremos su miedo, su incertidumbre… Decidiremos con ella. Correremos los riesgos que ella corre.  Y, poco a poco, la distancia inicial, el espíritu crítico se convertirá en las emociones, ilusiones y decepciones que ella sufra.

Lo más sorprendente es el cambio que se produce en nuestra actitud de observador a coprotagonista. La comprensión de los sentimientos ajenos. El cambio de la desconfianza por afecto. Aprenderemos a valorar una sonrisa, una palabra amable, a comprender la importancia de que respeten lo que haces o quieres hacer.

Me niego a pensar que el amor y el sexo y los sentimientos que llevan aparejados tengan tanta transcendencia en esta obra porque su protagonista es una mujer. Pues, aunque en nuestro imaginario personal coloquemos otras perspectivas económicas o laborales por encima del amor, creo que para todos, hombres o mujeres, son las relaciones personales, las gentes que amamos y que nos aman, el eje sobre el que gira nuestra vida.

Respetar el amor, creer en la persona amada, reconocerla y esperarla. Estos serán los acontecimientos que nos zarandearán a lo largo de la novela. Como dice la autora, el paisaje humano es mucho más bello y emocionante que los lugares que lo rodean.

Toda novela te invita a un viaje único que difícilmente podríamos vivir en la realidad. Ésta, sin embargo, te sorprende con una peripecia al alcance de tu mano, porque el viaje a los demás es algo posible, sorprendente y turbador.

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