Me marco objetivos que dirijan mi vida

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Hemos hablado muchas veces de la necesidad de marcarnos objetivos que nos ayuden a dirigir nuestra vida. Y aunque cualquier momento es bueno para hacerlo, parece que ahora, cuando empieza un nuevo año, sea una actividad obligatoria, algo que todo el mundo tiene que hacer. Es más, los propósitos de principio de año coinciden en muchas personas: dejar de fumar, llevar una vida más sana, aprender inglés, apuntarse al gimnasio,…

Eso está muy bien y animo a la gente a seguir haciéndolo. Pero la propuesta de hoy va un paso más allá. Mi propuesta consiste no sólo en marcar objetivos el 1 de enero, sino hacerlo los 365 días del año. Y hacerlo no sólo con cosas “importantes”, sino con esas pequeñas cosas que sin ser retos espectaculares, conforman nuestra vida, nuestro día a día. No serán pues objetivos trascendentes ni espectaculares, pero si contribuirán a que acabemos creando una vida a medida, porque la felicidad es el arte de los pequeños detalles”.

La gente me dice que se deja llevar por la inercia del día y no se plantea lo que ha de hacer para aprender a marcarse objetivos. El secreto es sencillo: cuando te descubras quejándote repetidamente por algún comportamiento o por alguna circunstancia, deja de hacerlo y hazte la siguiente pegunta:

¿QUÉ ES LO QUE YO QUIERO CONSEGUIR?

Esa es la pregunta mágica, la pregunta tras la cual se pasa de la fase “queja” a la fase “acción”. La pregunta tras la cual nuestra mente da un giro de 360º y pasa de fijar la atención en la injusticia, en la queja, en lo negativo, a fijarla en la búsqueda de soluciones y en cómo nos pondremos en marcha. Con esta actitud, la probabilidad de conseguir nuestros propósitos se dispara.

Y es que cuando alguna cosa a nuestro alrededor no nos satisface o cuando tenemos algún percance, es normal que estemos un tiempo apesadumbrados. Pero hemos de aprender a dejar cuanto antes esa fase que nos paraliza para pasar a la fase de la acción. Para ello se ha de pasar de la pregunta “por qué” a la pregunta “yo que quiero”.

Finalmente, hay que tener en cuenta que sin objetivos no avanzamos, pero no todos los objetivos son buenos. Han de tener una serie de características que aumenten la probabilidad de ser conseguidos. Por ejemplo un buen objetivo ha de ser personal, no servirá el hacer algo porque mis amigos también lo hacen. Ha de ser específico, concreto que se sepa con seguridad cuando se ha alcanzado. Ha de ser también realista y estar delimitado en el tiempo.

Para mayor información sobre los pasos a seguir para que los objetivos propuestos hoy se conviertan en realidades mañana, no dude en ponerse en contacto con nosotros.

CONTACTO
alicia.faus@serem.es      669157033      962876573

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