Los regalos de publicitarios, la mejor forma de promoción de una empresa en ferias y congresos

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Los congresos y ferias de trabajo son, principalmente, escaparates para empresas y marcas que quieren darse a conocer en un sector determinado. Las prisas, el jaleo, la carga de trabajo y el agotamiento que suele acompañar este tipo de eventos hace que, en muchas ocasiones, olvidemos los nombres de algunos proyectos e ideas que nos resultan interesantes.

Días más tarde y ya de vuelta a la normalidad es complicado encontrar la tarjeta de visita para encontrar más información sobre ese producto, esa idea, esa marca que queremos recordar, conocer o incluso contratar. Las tarjetas de visita y los folletos que guardamos en los bolsillos de las chaquetas, en los bolsos, en la mochila o en el maletín, acaban por desaparecer, por deshacerse en la lavadora o por acabar en una papelera de manera involuntaria.

En cambio, los regalos publicitarios no. Los regalos publicitarios no se pierden a la primera de cambio o se abandonan en un cajón o en un bolsillo porque tienen una utilidad. Además, el hecho de tratarse como un regalo hace que el cliente o el receptor no lo vea como publicidad sino como un detalle hecho por parte de la empresa.

Todas las oficinas y casa están repletas de bolígrafos de publicidad, tazas, bolsas publicitarias y otros regalos publicitarios. No sólo cuentan con el beneficio de que su portador no se descuidará y lo perderá a la primera de cambio sino que también crean un mayor interés al receptor. La molestia de la empresa con un regalo original hace que la persona que lo reciba se preocupe en saber quién lo envía y a qué se debe, algo que nunca ocurre cuando te entregan un folleto o papel.

Recibimos continuamente publicidad en los buzones, por la calle, en el trabajo… Tantos son los papeles que recibimos diariamente que dejamos de darle valor a su contenido e ignoramos qué quiere transmitirnos. Un regalo creará expectación, interés.

Los regalos publicitarios cuentan también con una ventaja fundamental por encima de los folletos o tarjetas de visita: hacen que su dueño tenga la marca o empresa siempre en mente. Los regalos que tienen una función para un uso cotidiano, como una memoria USB, un bolígrafo o una libreta, hacen que el cliente lo use y esté continuamente leyendo el nombre de la marca. Esto hará que, en caso de necesitar ese servicio en algún momento recuerde el nombre al instante y no tenga que acudir a rebuscar entre papeles, folletos o tarjetas de visitas. Además, la exposición constante en lugares públicos como oficinas o tiendas hará que otras personas conozcan también la marca gracias a ese regalo.

Cuanto más original sea el regalo más llamará la atención pero también es aconsejable que se trate de algo práctico, que cumpla una función y que haga que su dueño no se deshaga de él tan fácilmente: delantales, tazas, calculadoras de escritorio, espejos de maquillaje son algunas opciones baratas, simples y que todo el mundo querrá llevar a todas partes, viendo a todas horas el nombre de la marca y mostrándola a los demás, ampliando el público sin invertir en una publicidad extraordinaria.

Aunque, a priori, parezca que se trata de una publicidad más cara que la convencional o la publicidad online, no es así. Los regalos publicitarios perduran en el tiempo más que una cuña de radio, un banner en una página web o un anuncio en televisión. Se trata de algo que estará siempre ahí, encima de la mesa, como una publicidad 24 horas al día, 365 días del año, hasta que se desgaste, rompa o no pueda usarse.

Es una ventaja también para crear conciencia de marca. Utilizar, por ejemplo, un delantal o una memoria USB de gran capacidad hará que el usuario relacione la marca con algo positivo, con una ayuda, con una utilidad o con una decoración. Esto hará que la opinión de los clientes mejore y también de los potenciales clientes, que podrán unirse a la marca o hablar bien de ella a nuevas personas: ¿quién habla mal de alguien que le ha hecho un regalo?

En alguno de los casos, incluso, la conciencia de marca llega más lejos de lo que la empresa imaginaba al principio. Un bolígrafo publicitario, una bolsa publicitaria o un espejo son algunos objetos que solemos prestar a compañeros, amigos y familiares en multitud de ocasiones, por lo que la marca llegaría a más personas gracias a un único producto.

Por último, como ventaja añadida, los regalos crean una conexión emocional con el cliente. La empresa demuestra una buena voluntad de complacer al cliente o al potencial cliente y no se genera una sensación intrusiva como la de flletos publicitarios o catálogos, sino lo contrario: lo asociamos a un beneficio propio y no a un beneficio de alguien que trata de vendernos un producto.

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