Los 35 días de 1521 en los que Requena no tuvo pan ni cebada

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Sello de placa del documento de 1521 Requena, pan y Germanías

El documento del mes del Archivo Municipal de Requena nos traslada al siglo XVI, cuando el municipio se mantuvo 35 días privado de suministros.

1521, noviembre, 23, Burgos. Provisión Real de Carlos I y Juana I para que los vecinos de Requena puedan sacar y comprar pan de cualquier lugar de reino ante el estado de necesidad creado en la Villa por el mantenimiento de las tropas que los Marqueses de Vélez y Moya dirigían contra Valencia.

Al calor de la conmemoración de los 500 años de las Comunidades y las Germanías, el documento del mes nos traslada al momento en el que Valencia estaba tomada por los agermanados y la Junta de los Trece se había hecho con el control político y económico de la ciudad. Una muestra de ello es la comunicación que mantuvo el Concejo de Requena con los Trece en febrero de 1521, rogando que no se dejase pasar a gente que sacase pólvora y otros aparejos de guerra (Acta del 26 de febrero de 1521).

Ante esta situación, el recién nombrado virrey, don Diego Hurtado de Mendoza, buscó el apoyo de los nobles para que movilizasen sus tropas y liberasen todas las ciudades y villas que habían caído en manos de los agermanados. Como es bien conocido, don Pedro Fajardo y Chacón (1478-1546), marqués de los Vélez, fue el encargado de levantar el cerco de Orihuela. De acuerdo con el cronista Rafael Martí de Viciana, las tropas del marqués de los Vélez no solo derrotaron a los agermanados que allí se habían establecido, sino que saquearon la ciudad, provocando «grans vexacions i violencies». El expolio duró unos treinta días, hasta el 29 de septiembre, cuando el marqués decidió continuar su itinerario hacia Requena, pasando por Villena y dirigiéndose a Buñol, desde donde se lanzaría contra Játiva y, posteriormente, Alcira.

De esta manera, las tropas del marqués de los Vélez, con 4.500 infantes, 10 cañones, una culebrina, un serpetín para batería y 500 carros de municiones, se unieron a los 1.500 infantes del marqués de Moya, Fernando Cabrera y Bobadilla (s.m. Siglo XV- 1552), y a los 500 del alcaide de Chinchilla, Gabriel Guzmán, llegando a la villa de Requena a principios del mes de octubre. Dichas tropas vaciaron el pósito, mermaron los recursos de la villa y robaron a sus vecinos, según indica el documento, hasta el punto de generar una grave situación de desabastecimiento.

El documento del mes indica que los vecinos de Requena mantuvieron a dichas tropas durante treinta y cinco días, gastando unas 4.000 fanegas de trigo y unas 1.000 fanegas de cebada. En consecuencia, los vecinos tuvieron que salir a buscar el pan fuera de la villa, donde se encontraron con toda una lista de prohibiciones que impedían a esas otras villas vender su pan. Por ese motivo, tal y como recoge el acta del Concejo de Requena del 3 de noviembre de 1521, Hernando Montero fue enviado a la corte para pedir al rey que revocase dicho veto y los requenenses pudiesen ir a comprar y el resto de villas vender, sin que ello fuese castigado por las leyes del reino.

 

Los perjuicios para la villa de Requena motivados por el paso de dichos ejércitos fueron especialmente graves y tuvieron que tomarse medidas completarias para paliar los daños. De ello nos dan cuenta las actas del 21 de noviembre en las cuales se prohibió la exportación de trigo de la cosecha, harina o pan cocido, y se acordó el cobro del quinto del trigo nombrando como quitero a Francisco Sánchez.

Por el tenor del documento del mes, sabemos que el rey Carlos I respondió a los ruegos de la villa. Para ello, apeló a una merced de su tío, Enrique IV de Castilla (1454-1474), dada en Córdoba a petición de los procuradores de Sevilla en el año 1462. Esta merced autorizaba la saca de pan de cualquier villa o lugar sin ningún tipo de restricción, siendo castigado todo aquel que lo impidiese. Así, el rey aprobó que los vecinos de la villa de Requena pudiesen ir a comprar pan libremente a otras villas que quisieran vendérselo, revocando las anteriores ordenanzas que lo impedían. Quien no cumpliese con esta disposición, sería castigado.

 

Fuente: Archivo Municipal de Requena /Ayuntamiento de Requena

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