La Mojiganga de Titaguas ya es Bien de Interés Cultural

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El Pleno del Consell ha aprobado el decreto por el que se declara Bien de Interés Cultural (BIC) la Mojiganga de Titaguas.

La Mojiganga como BIC cuenta con los informes favorables del Consell Valencià de Cultura, de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, de la Universidad Católica de Valencia y de la Universitat de València, al ser ejemplo de las expresiones tradicionales del pueblo valenciano y que sus valores históricos y etnológicos deben ser reconocidos mediante su declaración como bienes de interés cultural inmaterial.

Además de la declaración como Bienes de Interés Cultural se pone el acento sobre la necesidad de concretar medidas de protección y salvaguardia de los correspondientes bienes, como son las de realizar labores de identificación, descripción, estudio y documentación; incorporar testimonios a soportes materiales que garanticen su protección y preservación, y velar por el normal desarrollo y pervivencia de estas manifestaciones culturales.

 

La Mojiganga de Titaguas

La Mojiganga de Titaguas es una danza tradicional de torres humanas que tiene sus orígenes en el tradicional ‘ball de valencians’ y las antiguas ‘muixerangues’, de las cuales deriva su nombre, y está relacionada con otras danzas o bailes en que se representan figuras con torres humanas. La celebración de esta danza fue irregular hasta que se recuperó totalmente en 1978.

Se celebra en la localidad durante las denominadas Fiestas Gordas, cada siete años, en las fiestas en honor a la Virgen del Remedio y Jesús el Nazareno, que vienen celebrándose, actualmente, del miércoles al domingo más cercanos al 8 de septiembre. La Mojiganga se representa el día dedicado a la Virgen, que suele ser el viernes por la tarde.

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La danza se realiza en la plaza de la Iglesia del pueblo y se divide en dos partes, una parte religiosa y otra profana, que se representan frente a la iglesia y el ayuntamiento. Acompañada en un principio por música de tamboril y dulzaina, estos instrumentos se sustituyeron posteriormente por la caja y el clarinete. La danza sigue una secuencia muy definida que se ha mantenido intacta, la cual se describe detalladamente en el texto del decreto.

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