La hemeroteca y la presión política acaban con la carrera de Ministro de Màxim Huerta

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Maxim Huerta

El Ministro de Cultura Màxim Huerta anunciará su dimisión dentro de unos minutos tras un día de presiones políticas en el que el discurso del Gobierno de Pedro Sánchez ha pasado de la defensa a ultranza al silencio.

Si ha dimitido o le han obligado a dimitir es algo que no aclarará por ahora Màxim Huerta, quien no ha tenido problemas en reconocer la sentencia judicial de 2017, el fraude Hacienda por el que fue condenado.

Definitiva ha sido la hemeroteca en este capítulo cando le han recordado a Pedro Sánchez sus declaraciones cuando Juan Carlos Monedero (Podemos) dimitió de sus cargos orgánicos por un caso exactamente igual al de Màxim Huerta, desviar la tributación de los ingresos del trabajo a través de una sociedad para pagar menos a Hacienda. El PP ha pedido su dimisión, pero también Pablo Iglesias desde Podemos.

Máxim Huerta aseguraba esta mañana: “este asunto no es como ministro. Fue como Màxim Huerta y me pasó como a tantos periodistas y creadores ante un cambio de criterio de Hacienda, hice los pagos correspondientes y se acabó. No hubo mala fe, no oculté nada. Estoy al corriente de mis obligaciones fiscales”.

El Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) en dos sentencias de mayo de 2017 condena a Huerta por dejar de pagar la citada cantidad correspondiente a los ejercicios fiscales de 2006, 2007 y 2008 en los que habría facturado 798.521 euros a través de la sociedad Almaximo Profesionales de la Imagen SL, sociedad de la que era único accionista y administrador desde enero de 2006. Según explican las dos sentencia del TSJM, Huerta se dedujo por actividades artísticas 43.770 euros en 2006, 80.481 en 2007 y 24.451 en 2008, habiendo declarado solo por servicios profesionales o rendimientos del trabajo 44.400, 43.065 y 60.000 euros, respectivamente. Como consecuencia, del total de ingresos de los tres ejercicios, 798.520 euros, solo tributó por IRPF 21.860.

El titular de Cultura tributó por el impuesto de sociedades y no por el IRPF, como debería haber hecho, eludiendo así “los tipos impositivos progresivos y más elevados de IRPF” y “engrosando además indebidamente el capítulo de gastos”.

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