La falta de proyecto de Ribó para València la paga el Cabanyal

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Que Joan Ribó y sus agitadores de Compromís no tienen un proyecto para València es algo que tres años de legislatura han demostrado.

José Enrique Aguar
José Enrique Aguar

Más allá de los gestos, los carriles bici construidos con dudoso criterio y el empeño en atascar una ciudad que nunca padeció problemas serios de movilidad, la realidad es que en València no hay un proyecto de ciudad. Y los barrios lo pagan, incluido el Cabanyal y sus vecinos.

Cuando uno tiene por bandera electoral deshacer todo lo que pueda del anterior gobierno pero no sabe construir, pronto se le ven las costuras. Oponerse al plan del PP de derribar parte del Cabanyal para ampliar la Avenida Blasco Ibáñez al mar es consecuente, pero hay que dar alternativas, y lo que aún deja más en evidencia a Ribó, hay que ser capaz de llevarlas a cabo.

El recorrido organizado por las asociaciones de vecinos por el Cabanyal es tan clarificador de la falta de capacidad de gestión y de proyecto de Compromís que deja en evidencia al alcalde y a su séquito, al que, cuando lo sacas de Twitter, adolece de una capacidad tan grande como alarmante.

Reconoce el Ayuntamiento de València de Compromís que de las 400 casas que posee en el barrio del Cabanyal, tres años después, 65 siguen ocupadas o sirven de punto de consumo y venta de drogas. El dato habla por si solo tras 3 años de legislatura.

Y no pueden echarle la culpa al PP ni al ex ministro Montoro, que era muy socorrido hasta ahora. El Ayuntamiento de València tiene disponibles 60 millones de euros para rehabilitar esas viviendas y darle vida al barrio. Como ya no cuela echarle la culpa al anterior, ahora la responsabilidad es para la tramitación administrativa en las licencias de obra. Curioso eufemismo para definir su incapacidad de que los proyectos pasen las etapas legales administrativas, su incapacidad para revitalizar de verdad el Cabanyal. Y los vecinos se lo han recordado al alcalde Ribó.

La falta de seguridad en el barrio es otro elemento que los vecinos valoran. Y esa caseta provisional puesta en medio de un solar que pretende ser un retén de la Policía Local, y que está cerrado bastantes más horas al día que abierto es un reflejo de cómo se hacen las cosas en València. A golpe de foto y ocurrencia, sin pensar en mañana. El problema del tráfico de drogas, muy localizado, no se ataja en el Cabanyal.

Casas en ruinas, solares sin arreglar, calles con aceras y asfalto de hace tres décadas, conviven con otras de perfecta presencia, locales de ocio, y todo con el mar a un paso. Ese es el panorama del Cabanyal, un barrio con mucho futuro, penalizado por su pasado y su presente. La cantidad de casas compradas por inversores e inmobiliarias vislumbran el futuro del barrio, las posibilidades las tiene todas. Lástima del lastre que supone el Ayuntamiento.

 

José Enrique Aguar

Presidente Estatal Contigo Somos Democracia

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