Insolidario con causa. No voy a hacer huelga

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Mañana no haré huelga. No será un día normal, pero intentaré que lo sea.
Y trabajaré no porque la reforma laboral me parezca buena ni mala. Lo haré porque no me da la gana ser solidario con quienes son sistemáticamente insolidarios.

No haré huelga porque en los últimos veinte años, nadie, o casi nadie, ha defendido los derechos de los autónomos en este país. No voy a ser solidario con los mal llamados trabajadores (yo soy autónomo y me considero tan trabajador como el más currante de los asalariados) porque ellos nunca lo han sido con nosotros.
¿Alguien recuerda una movilización, una jornada de huelga para apoyar los derechos de los autónomos? ¿Algún asalariado ha perdido, 60, 70 ó 90 euros de su sueldo de un día por hacer piña y ser solidario con nosotros? La respuesta creo que está clara.
¿Algún sindicato, desde los mayoritarios CCOO y UGT, pasando por los de funcionarios o cualquier otro ha apoyado o se ha movilizado en las calles?
Les voy a dar un dato. De las 3871 personas diarias que han engrosado la lista del paro en febrero de 2012, 163 eran autónomos. Autónomos que en su mayor parte, por no decir todos, no tienen una prestación por desempleo desde el primer día, o es tan ridícula como la de baja por enfermedad. Esos 163 autónomos que cada día del mes de febrero han tenido que cerrar sus negocios, no han tenido, ni 45, ni 20, ni 1 día de indemnización. Muchos sólo tendrán deudas. ¿Quién les defiende? ¿Quién les apoya? ¿Quién tendrá mañana, 29M un grito, una pancarta de aliento o una idea para ellos? ¿Los sindicatos, los partidos políticos, las plataformas en defensa de lo público, tal vez esa entelequia llamada 15M?
Me niego a ser solidario con quien no lo es. Y con el autónomo no se es insolidario hoy, se fue ayer, hace seis meses y hace diez años. Es cierto que ser autónomo es casi ser un empresario, pero sobre todo, ser autónomo es lo más parecido a un trabajador.
Cuando los partidarios de la huelga defienden que mañana los cientos de miles de pequeños comercios deben cerrar y secundar el paro, se amparan en un curioso argumento. Dicen que la reforma laboral también afecta al autónomo, porque recorta tanto los derechos de los trabajadores que limitará su capacidad adquisitiva y por lo tanto no podrán comprar o lo harán en menor medida en los comercios. Me conmueve esa muesca de preocupación por los negocios de tantos y tantos comerciantes. Lástima que mientras en los últimos años se han destruido dos millones de puestos de trabajo nadie se haya preocupado de si las ventas del comercio han bajado un 30% o un 50% mientras los seguros sociales se han mantenido, se ha tenido que pagar el Iva aunque no se hayan cobrado las facturas, haya subido la luz y otros tantos gastos fijos. La preocupación por lo que gastarán o dejarán de gastar en los comercios llega un poco tarde, aunque se agradece.
El lector con mayor espíritu crítico se habrá dado cuenta que no he hecho alegato ni a favor ni en contra de la reforma laboral. No me olvidaba del detalle.
Es imposible contentar a todos. Con esta manida frase resumo la reforma laboral. Lo cierto es que al empresario (autónomo incluido) le es ciertamente favorable, le da armas para poder adaptar sus plantillas, rebajando el coste del despido, ampliando el periodo de prueba y alguna otra medida. Y esto se hace a costa de los derechos de los trabajadores, que son los que salen perdiendo.
No hay reforma laboral buena para todos. Es casi imposible. Para que un autónomo o una pyme pueda reducir su plantilla y sobrevivir en esta situación de crisis sin arruinarse sólo en pagar indemnizaciones por despido era necesaria una legislación así. Si muchos autónomos, empresas de 5 ó 10 trabajadores hubieran podido despedir sin trabas con 20 días por año trabajado desde 2008 hacia aquí, les garantizo que muchos negocios se hubieran salvado, y con ellos muchos puestos de trabajo.
Es innegable que esas condiciones van en contra del trabajador. Que no es lo mismo que después de 20 años en una empresa te vayas al paro con una cantidad que justo con el doble, que no es lo mismo 20 que 45 días por año trabajado, que no es lo mismo un máximo de 24 mensualidades que de 42. Ahí se han recortado los derechos de los trabajadores; tan cierto como criticable.
Ahora bien, también les aseguro que no conozco ni un solo autónomo, ni una sola micropyme o pyme que a la vez que piensa en contratar lo haga en despedir. Hay una fórmula muy sencilla, y es que si tengo mayor carga de trabajo y para ello necesito contratar más gente, necesariamente mi beneficio ha de ser mayor que mis costes. Eso es el abecé de la empresa.
Se lo pongo más fácil. Yo quiero contratar, quiero tener trabajadores en mi empresa porque será sinónimo de que hay trabajo y de que mi negocio va bien. Y con esa premisa no pienso en despedir a nadie, no quiero despedir a nadie, quiero hacer crecer mi negocio.
Y aquí es donde entra la segunda parte de la reforma laboral. De la que casi nadie habla, los unos cegados por hacer oposición al gobierno, y los otros porque no se dejan oir. La verdad es que la nueva reforma laboral apenas prevé mecanismos para incentivar la contratación, y los que prevé son tan miserables que desalientan.
Lo que los autonómos y pequeños empresarios, que somos los que generamos más empleo en España (un dato que suelen pasar por alto partidos políticos y sindicatos), necesitamos son incentivos para contratar. Incentivos directos, o sea, deducciones en la cotización a la seguridad social. Y las deducciones o bonificaciones que prevé la nueva reforma laboral permítanme que les diga que son tan escasas, tan escasas, que dan risa.
Automáticamente surge la voz discordante que dice que es que no hay dinero, que estamos en crisis y el Estado no tiene dinero para dar mayores ayudas. Mentira. No se necesita dinero para las bonificaciones en las cuotas a la seguridad social. Ejemplo práctico, simple sí, pero directo: si no contrato a nadie mi aportación a la seguridad social será cero, si me puede deducir, por ejemplo, el 50%, y contrato a una persona, mi aportación a la seguridad social será, por ejemplo 200 €. ¿En cuál de las dos situaciones salen ganando las arcas del Estado?
La nueva reforma laboral da para mucho debate y contenido. Pero al igual que el movimiento, que se demuestra andando, la solidaridad se demuestra con hechos, y yo, autónomo, creo que ya lo he sido bastante, así que mañana, 29 M será profundamente insolidario.

 

Javier Ruiz Sin – Director de ComarcalCV.com