Inquietante …

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Jose Carlos Morenilla con Santiago Díaz

Éxodo 21:23-…”vida por vida, ojo por ojo, diente por diente…”

Hoy entrevistamos a Santiago Díaz con motivo de la presentación de su primera novela, Talión, donde aborda  con osadía y convicción un comportamiento viejo en la Historia de la Humanidad, de ahí la cita que reproduzco y que abre el libro. Se trata de tomarse la Justicia por tu mano, algo superado hace siglos,  pero que está volviendo a ser cada vez más tentador y preocupante en las convulsas sociedades del siglo XXI.

 

El autor

Santiago Díaz es guionista de series de televisión. Un profesional de éxito muy respetado en los medios donde debe imaginar, cada día, las peripecias de unos personajes seguidos, admirados, amados u odiados por centenares de miles de espectadores.

Es un tipo alto, fornido, con barba cerrada y bigote, maduro pero de aspecto joven aún, seguro de sí mismo, que despierta simpatía, te mira de frente y dice lo que piensa sin despertar ninguna duda.

Forma parte del equipo responsable de los avatares sufridos por la singular Bea de la serie “Yo Soy Bea”, de los enredos de la comunidad de vecinos de “Aquí no hay quien viva”, o de las circunstancias sorprendentes que rodean la vida en “El Secreto de Puente Viejo”, del que ya han entregado el capítulo 2000.

Después de lustros escribiendo cada día centenares de historias para la tv, ha decidido romper las barreras, los diques de contención de la imaginación, el filtro televisivo de los sueños, para dar rienda suelta a su inspiración, a su ansia de vivir plenamente la libertad de la ficción más pura. Y eso es esta obra, ficción, pero…

 

La entrevista

Pregunta: ¿Qué diferencias encuentras a la hora de escribir un guión o una novela?

Santiago Díaz: Hay muchas cosas en las que coinciden. Pero la diferencia más importante es que un guión es algo que tienes que coordinar con otros compañeros. En el guión tienes una escaleta, sabes que la acción se va a desarrollar en un determinado número de escenas, colaboras con otros, formas parte de un equipo. En la novela estás solo. No tienes límites ni te diriges a un determinado perfil de espectadores. Puedes dar rienda suelta a tu imaginación y a tus ideas. Necesitaba por una vez gozar de esa libertad.

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P: Y ¿cómo empezaste a escribir esta historia?

  1. D.: Aunque parezca increíble por mi profesión empecé a escribir la historia como un hobby, algo que deseaba hacer al margen de mi trabajo. Empecé sintiendo la reacción de la gente ante las noticias de los informativos. Yo no justifico a mis personajes ni pienso como ellos. Pero en la novela se refleja parte de nuestra realidad.

P: Tu protagonista es una mujer que se toma la justicia por su mano. Este tema ya se ha tratado en otras obras. Incluso en películas y series americanas.

S.D.: Sí. Es un tema que entronca con nuestra realidad desde hace mucho tiempo. Las propias novelas de caballerías reflejaban el ansia de justicia de aquel tiempo. Los caballeros andantes iban “desfaciendo entuertos” que no eran otra cosa que remediar injusticias. Por supuesto que yo estoy de parte de la Ley y del derecho a un juicio justo y con garantías. Ni siquiera pretendo hacer una crítica a la Justicia en España. Reflejo una indignación  real y quiero trasladar a los lectores el mismo debate de antaño porque detecto el mismo anhelo.

P.: Sin pretender anticipar nada de tu novela, la protagonista es una mujer especial que no parece tener ningún remordimiento.

S.D.: Las circunstancias que la rodean son excepcionales. Supongo que  existe un porcentaje muy pequeño de gentes con su total falta de empatía con los que se enfrenta. No quiero que el lector piense que cualquiera podría hacer lo que hace. Lo importante es ver cómo se enfrenta a una realidad que nosotros vivimos cada día de forma diferente.  Los crímenes y la forma de resolverlos como sociedad son reales. Lo que hace mi protagonista, no.  Es pura ficción pero nos ayuda a preguntarnos, ¿sería lícita la Ley del Talión? Tal vez alguno de mis lectores se lo pregunte…, y al fin y al cabo, en una democracia, ellos tienen la última palabra.

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P.: Y tú ¿qué piensas?

S.D.: No voy a privar a mis lectores de este debate. Sólo diré que debería estudiarse con más cuidado y profesionalidad los beneficios penitenciarios que se otorgan a determinados condenados. No es cierto que todos los reclusos con penas enormes estén arrepentidos y dispuestos a esforzarse por no reincidir a cambio de su libertad.

P.: Al escribir esta novela, ¿no tienes miedo de que alguno de los colectivos peligrosos de reclusos trate de vengarse de algún modo?

S.D.: No, no tengo miedo. Este es un debate ya instalado en nuestra sociedad. Y se trata de eso, de resolverlo sin miedo.

P.: Después de esta obra, ¿escribirás otras? Lo mismo abandonas la televisión y te dedicas sólo a la novela.

S.D.: Voy a seguir escribiendo novelas, sí. Me resulta emocionante ver tu obra en los escaparates. Aportar elementos que pasen a formar parte de la vida de los lectores. Pero no cambiaré de profesión. Soy feliz en mi trabajo de guionista.  Además, hoy por hoy, no se puede vivir sólo de la Literatura. A las novelas les reservo la libertad y los sueños.

 

 La obra

Título: Talión

Autor: Santiago Díaz

Editorial: Planeta, Barcelona Mayo 2018

Género: Novela, 444 páginas.

La historia comienza cuando a la protagonista, Marta, le diagnostican un cáncer incurable que la llevará a la tumba en poco tiempo. Es todo lo que puedo desvelar de la novela sin privar al lector de la intriga. Así, el primer debate al que debemos enfrentarnos es qué hacer con el tiempo de vida que nos queda si sabes cuándo termina. Lo que seguirá es tan importante, que Santiago Díaz ha querido ponerlo en manos de una protagonista sin miedo al futuro.

La narración es precisa, con un ritmo creciente, lleno de sorpresas y en donde en cada página pasa algo emocionante. Una obra sin tiempos muertos porque el autor, experto guionista no lo olvidemos, no te da oportunidad de hacer zapping. Reclama del lector una atención intensa. Deseas a la protagonista éxito en cada peripecia, pero no por eso es menos interesante la lectura. Hay mucho, muchísimo atrevimiento. Cobrar vida por vida y ojo por ojo es una tarea arriesgada y vivirla como lo haces en esta obra, emocionante.

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No hay dudas ni debate sobre la maldad de los delincuentes y asesinos que aparecen en la obra. Sus nombres y descripciones son evidentemente ficticios, sus crímenes no.

Sentiremos el dolor y el daño que nace de su maldad, los sinsentidos legales que les amparan, la indignación de los familiares y amigos de las víctimas, la repugnancia de los policías que deben aceptar su impotencia. En definitiva, el discurso conocido, y tal vez obsoleto, que antepone el esfuerzo por las garantías procesales y la reinserción, a la protección necesaria de la ciudadanía ante monstruos irrecuperables dispuestos a acabar con lo que más queremos.

Santiago Díaz nos plantea una pregunta urgente: ¿y si estamos equivocándonos? ¿y si el mal existe y habita irremediablemente en la mente de algunos?¿y si colectivos muy importantes de los condenados y presos en nuestras cárceles no están arrepentidos? ¿y si algunos de ellos están esperando la más mínima oportunidad para volver a las andadas y de paso vengarse de la sociedad que los encarceló? Y si es así ¿cómo defendernos? ¿debería ser lícita, en estos casos, la Ley del Talión?

Una vez que empiezas a deslizarte por las peripecias de la novela, no puedes detenerte hasta el final. Y aún después de la última página, de cerrar el libro, seguirá el lector atrapado en el debate. Porque aunque no lo confesemos, nos da rabia y miedo la excarcelación de acusados y condenados a larguísimas penas cuyo arrepentimiento y reinserción social son más que dudosos. Sobre todo, si recordamos que en la casilla de salida hay algunos monstruos con centenares de asesinatos crueles probados, tal vez dispuestos a repetirlos.

Esta obra tiene la valentía de enfrentarse a la verdad oficial y hacernos dudar. Porque ¿y si estamos siendo engañados?

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