El Valle respira: la nuclear de Cofrentes llegará hasta 2030

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Edificio del reactor de la nuclear de Cofrentes

El pacto entre las tres grandes empresas que gestionan centrales nucleares del mes de marzo ya lo anticipaba, pero la autorización del Gobierno para el montaje de un almacén de residuos lo confirma de manera tácita: Cofrentes tendrá central nuclear en activo hasta 2030.

El Gobierno de Pedro Sánchez ha autorizado la construcción del Almacén Temporal Individualizado (ATI) de la central nuclear de Cofrentes, según ha publicado el Boletín Oficial del Estado (BOE). La autorización se produce después de que el pasado mes de junio, Iberdrola, propietaria de la central, obtuviese el visto bueno de la declaración de impacto ambiental por parte del Ministerio.

El ATI es una solución para resolver las necesidades de almacenamiento del combustible gastado en el emplazamiento de la central hasta que sea posible su traslado al Almacén Temporal Centralizado (ATC), que no tiene fecha de construcción.

La autorización para construir este almacén, que debe estar operativo en 2021 en la central nuclear de Cofrentes es el primer paso para confirmar que la instalación de Iberdrola podrá seguir operativa hasta el año 2030 como máximo, año en el que se habrá conseguido el cierre total del parque nuclear español si no hay vuelta atrás.

Central nuclear de Cofrentes

La actual autorización de la nuclear valenciana expira en 2021, después de la última renovación en 2011, días antes del accidente de Fukushima. Ahora ya se trabaja en su renovación, con la fecha puesta en 2030, cuando el parque nuclear español se debería apagar completamente.

Esta vigencia de las nuevas licencias de explotación son las máximas que puede pedir, de acuerdo con el protocolo que ha firmado la Empresa Nacional de Residuos Nucleares (Enresa) con las cuatro eléctricas que tienen participaciones en centrales nucleares españolas (Iberdrola, Endesa, Naturgy y EDP).

 

Puestos de trabajo

De esta manera la comarca respira, puesto que entre la ampliación de actividad y el desmantelamiento posterior se garantizan los puestos de trabajo y los impuestos que mantienen la zona durante los próximos 15 años.

Son 2000 puestos de trabajo aproximadamente entre directos e indirectos, más los impuestos que permiten a los Ayuntamientos de El Valle mantener una posición económica relajada, sin contar la influencia económica que ejerce también en Requena y Almansa. No en vano, en diciembre de 2018 los alcaldes de todos estos municipios firmaron un manifiesto para que la instalación nuclear se mantuviera abierta en defensa de la economía de la zona.

 

Sin alternativa

No existe una alternativa económica para El Valle de Ayora – Cofrentes sin la instalación nuclear. El turismo no es una fuente de ingresos suficiente los 12 meses del año, las empresas apícolas y de servicios generan poco empleo y la instalación de otras industrias es muy complicado, puesto que las comunicaciones de la zona son ínfimas por cualquier medio.

En los últimos meses se ha materializado una alternativa para El Valle con las energías renovables. Aprovechando las líneas de evacuación de energía de la nuclear se pueden desarrollar en la comarca plantas fotovoltaicas y eólicas de gran potencia, de hecho ya hay un parque eólico en Cofrentes que empieza su construcción.

Pero las renovables apenas generan empleo estable en comparación con los 1000 puestos directos de una  nuclear. Durante la construcción sí dan empleo, pero el mantenimiento de una planta fotovoltaica o un parque eólico se puede hacer con menos de una decena de trabajadores.

El Valle deberá buscar una alternativa más allá de 2030, o de 2035 cuando se desmantele la nuclear. Parece lejano, pero la despoblación de toda una comarca está en juego.

 

El nuevo almacén

El proyecto de almacén de residuos nucleares costará 3,9 millones de euros y estará operativo antes de septiembre de 2021, momento en que quedará saturada la capacidad de las actuales piscinas de almacenaje. Además, tendrá una vida útil de 50 años.

La infraestructura estará a una cota de tres metros de media bajo la cota del terreno natural, de forma que se aprovechará el blindaje natural que proporciona el terreno.

La superficie total ocupada será de 22.000 metros cuadrados, mientras que la superficie total construida será de 5.250 metros cuadrados.

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