El disco de embrague: cuándo y como hay que sustituirlo

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Conocer las diferentes piezas que conforman un vehículo es un valor diferencial a la hora de adelantarse ante posibles problemas y ayuda al objetivo de conseguir la máxima optimización del mismo. Son muchos los elementos que tienen una influencia directa sobre su funcionamiento y uno de ellos es el disco de embrague, sin cuyo buen estado resultaría imposible conducir con normalidad o directamente la posibilidad de navegar en el auto, pues es la pieza que conecta el volante con la caja de cambios de las marchas, mediante una transmisión de información procedente del motor. Un problema en ella implica dificultades para aumentar o reducir velocidades y esto se traduce en la necesidad de una acción inmediata para repararlo.

Imagen del disco de embrague de recambioscoches.es

 

 

 

 

 

 

El disco de embrague cuenta con unos forros de fricción que tienen el objetivo de compensar la diferencia de revoluciones entre el motor y la caja de cambios, de manera que puede transmitir el par motor, que es la fuerza requerida para que el cigüeñal gire y se transmita esta información a los otros elementos imprescindibles para que se realice un correcto funcionamiento del coche. Estos forros están elaborados con materiales resistentes y de calidad, que ofrecen garantías de buen funcionamiento durante un largo periodo de tiempo. Pero, al igual que ocurre con otras piezas de un vehículo, el desgaste, los hábitos en la conducción o accidentes pueden provocar su dañado y esto implica una acción de sustitución.

Síntomas del fallo

Cómo detectar un fallo en el disco de embrague es una acción esencial para conocer el funcionamiento de este componente tan importante. El síntoma se puede apreciar tanto por la sensación que se transmite durante la conducción como por los olores o los ruidos. Por un lado, cuando el cambio de velocidad entre marcha y marcha se produce a un ritmo más lento de lo habitual se ha producido, posiblemente, un desgaste en el disco que exige su sustitución. El olor a quemado o ruidos que se ocasionan cuando se produce el uso del embrague son otros síntomas de un problema en esta pieza. Dificultades en los cambios de marchas permiten también detectar esta situación.

El proceso de sustitución

Las sensaciones descritas son motivo de sustitución del disco de embrague, pues el desgaste o daño es tal que resultaría peligroso seguir conduciendo en esas circunstancias. Generalmente, la vida útil de este componente suele finalizar a partir de los 100.000 kilómetros, si bien se puede prolongar un poco más. El cuidado y el tipo de conducción son factores decisivos en su mantenimiento.

El disco de embrague es una pieza que puede ser cambiada por un particular. El proceso es sencillo y empieza con la elevación del coche, la retirada de la rueda delantera izquierda y la desconexión de la batería. También hay que desmontar todas aquellas piezas que están conectadas al embrague antes de extraer el plato y el propio disco. En este momento, aprovechamos para limpiar el volante motor antes de montar el nuevo disco de embrague y un nuevo cojinete, que se coloca en la caja de marchas. Es importante recordar este proceso, ya que ahora hay que volver a colocar todas las piezas en la posición anterior.

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