El detective Roures vuelve en ‘La chica que no supiste amar’ de Marta Robles

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El libro que hoy proponemos es la tercera entrega del detective Roures, creado por Marta Robles.

En esta ocasión, debe investigar el asesinato de una joven nigeriana engañada y obligada a prostituirse en un famoso puticlub de Castellón.

La autora

Pocas veces, en mi trabajo como comentarista literario, se tiene la oportunidad de entrevistar a un autor del talento y personalidad de Marta Robles. Si algo la acompaña es el trabajo constante. Ya tuvo que trabajar para pagarse sus estudios. Era el amanecer de nuestra Democracia cuando, aún, ser mujer era un obstáculo casi insalvable en el mundo laboral, sobre todo, en el periodismo. Licenciada en Ciencias de la Información, ha trabajado en  los medios de comunicación más seguidos de España. Programas de radio, periódicos, semanarios, televisiones de las cadenas más prestigiosas la han convertido en un personaje conocido y respetado. En el universo de las letras, hace tiempo que deja huella de su talento con libros comprometidos en los que ha compartido autoría con ilustres maestros del periodismo. Ha cosechado multitud de galardones como novelista de los que destacaré el Premio Fernando Lara de Novela con Luisa y los espejos(2013)

Resulta habitual que personajes populares de la televisión se atrevan a escribir un libro que, al amparo de su popularidad, es editado con dispar fortuna de lectores. No es este el caso. Cuando de Marta Robles se dice que es “periodista y escritora” el peso de cada una de estas acepciones está perfectamente equilibrado. Ganaría su faceta de escritora de no ser por la larga y exitosa carrera que ha desarrollado como periodista.

La entrevista

Pregunta: ¿Recuerda haber pasado en su vida una etapa sin trabajo ni nada que hacer?

Marta Robles: Desde que empecé el bachillerato, no. Ya entonces tuve que empezar a trabajar para pagarme mis estudios, los libros, las matrículas, etc… En algunas ocasiones, obtener matrícula de honor, que te permitía matricularte gratis, era el medio de poder seguir estudiando.

P: Es usted una persona con mucho talento y una mujer muy guapa, ¿se ha sentido discriminada frente a hombres con menos capacidad?¿Ha necesitado exigir que se la respetase?

MR: Quieres preguntarme si he sufrido acoso sexual en el trabajo, ¿verdad? Pues sí. No es que nadie me haya agredido sexualmente, no, pero he pasado por situaciones incómodas y un poco absurdas. Lamentablemente todas las mujeres tenemos ese riesgo en el mundo laboral. Y sí, también he sufrido discriminación laboral en un mundo de hombres. Ha habido veces en que he tenido que disfrazar una idea, que necesitábamos poner en práctica, haciéndola pasar por la de un compañero varón para que fuese aceptada.

P: Ha trabajo en los principales medios de comunicación de este país, ¿existen temas tabú en según qué medio, lo que se llama línea editorial?

MR: Todos los medios del mundo tienen “línea editorial”. Los periodistas que trabajan en ellos saben qué temas no deben abordar y qué enfoques no son bien vistos en ese medio. Otra cosa es que, además, haya censura, que se prohíban publicaciones o que las personas que traspasen esa línea sufran represalias. Eso no lo he visto. Pero que cada medio tiene su propia línea, eso sí.

P: Vivimos un momento de enfrentamiento ideológico en los medios, ¿esto fue siempre así?

MR: Sí. De manera más o menos soterrada siempre hubo odio ideológico en los medios. No en todos los profesionales, pero sí, estaba ahí.

P: Esta novela se desarrolla entre Castellón y Benicasim, ¿por qué?

MR: Para otros trabajos, tuve que venir a Castellón y permanecer algún tiempo. Me gustó mucho. Cuando tuve que localizar el entorno de esta novela me pareció un lugar muy adecuado. La parte social y geográfica de la obra representa realmente esa zona. La parte oscura, la del puticlub o la mafia, puede suceder en cualquier parte de España, no es algo característico de Castellón, por supuesto.

P: En la contraportada del libro, parece justificarse que un hombre acuda a un puticlub cuando tiene dificultades en su matrimonio.

MR: No. Los lectores encontrarán en el desarrollo de la trama que esa es una excusa vulgar y deleznable para ese comportamiento. Es una novela dura donde los acontecimientos se precipitan porque algunos personajes viven situaciones extremas.

P: El tema de la novela gira entorno a la situación de una joven nigeriana que es obligada a prostituirse. La tienen sometida, entre otras cosas, por la práctica del Vudú. ¿Es posible que aún haya gente que crea en esas cosas?

MR: Probablemente en Europa no, pero estas chicas nigerianas han sido educadas en ello y les afecta. Contraen grandes deudas con la red mafiosa y sufren constantes amenazas si intentan liberarse.

P: En Suecia en 1999, se prohibió terminantemente la prostitución, ¿Cree que se debería hacer también en España?

MR: No sé si los suecos han resuelto con ello el problema, pero, sí. Soy totalmente abolicionista. Creo que es una práctica que debería estar totalmente prohibida.

P: El detective Roures, su protagonista, no es policía ni guardia civil y sin embrago, se enfrenta a criminales y asesinos, ¿es eso posible en España?

MR: En la realidad, es difícil. Aquí, los detectives privados están prácticamente relegados a investigar casos de infidelidades o fraudes comerciales, pero con autorización del juez de instrucción también pueden hacerse cargo de investigaciones criminales si son requeridos por una de las partes, como sucede en esta novela.

 

La obra

La chica que no supiste amar, Marta Robles, novela, Editorial Espasa, 330 páginas, 19.90€, galardonada con el premio Castellón Letras del Mediterraneo 2019.

Es la tercera investigación del detective Roures después de A menos de cinco centímetros La mala suerte. Es un protagonista sólido y atractivo para los amantes de la novela negra. De él dice su autora, “…le queda media vida por vivir y demasiada nostalgia para vivirla”.

La acción se desencadena cuando una prostituta es asesinada por “defectuosa”. En el crimen, se ve involucrado un antiguo conocido de nuestro detective que es requerido para que acuda en su ayuda. Se trata de un fotógrafo, casado con la propietaria de una empresa familiar de cerámica en los alrededores de Castellón. El porqué y el cómo acaba frecuentando un puticlub se debaten con dureza en la obra. Su implicación emocional y social es desmenuzada sin piedad. A lo largo del trepidante relato, se irá poniendo de manifiesto el infierno en el que viven esas jóvenes africanas que son obligadas a prostituirse en Europa. Reconozco que después de leer la novela cuesta conciliar el sueño.

Nuestro protagonista, Roures, es diligente, trabajador y valiente. Es evidente que Marta ha conseguido meterse en la piel de ese personaje.

Le hice notar a la autora mi preocupación por la frecuencia en que personajes del mundo de la prostitución aparecen en novelas actuales, el Premio Planeta, por ejemplo. Podría inducir a pensar que se trata de una actividad inevitable.  “No hagamos de censores, me espetó Marta Robles. Dejemos que los lectores saquen sus propias conclusiones.” Dicho queda, pues.

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