Cullera homenajea a su pintor más célebre y olvidado, Enric Alfons

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La Casa de la Ensenyanza acoge hasta el 3 de septiembre una exposición de Enric Alfons (Cullera, 1949 – València, 2016), el denominado ‘pintor viajero’, cuyas obras se verán por primera vez expuestas e el municipio.

Se trata de una revisión parcial de su trayectoria centrada en un trabajo muy personal que permite identificarlo, comprender su desarrollo artístico y distinguirlo dentro de su contexto histórico.

El Ayuntamiento de Cullera, a través de las concejalías de Cultura y Patrimonio Histórico, ha querido «hacer justicia» con Alfons, en palabras del alcalde, Jordi Mayor, la obra del cual había quedado ignorada al municipio mientras el pintor estuvo en vida.

A pesar de haber expuesto a los museos más importantes de arte moderno de España y Europa, su pueblo natal nunca le hizo el suficiente caso. El homenaje que se le rindió a su figura hace unos meses y esta exposición tratan de reparar ese daño. Para la máxima autoridad local es «un descargo y una lección que tenemos que aprender para no volver a ignorar aquellos que hacen Cullera universal».

Además, el consistorio, con la colaboración de Bankia, ha editado el catálogo ‘Enric Alfons. Viajar, conocer y pintar’ en valenciano, castellano e inglés para recoger de forma esmerada su obra. El manual cuenta con la colaboración de figuras de la relevancia de Román de la Calle, Boye Llorens y José María Nieto.

 

Avanzado a su tiempo

Una mirada a la obra de Alfons nos permite descubrir ya su preocupación desde los años 80 por el drama de la migración, ahora tan en boga. Sus continuos viajes por el norte de África y Europa le permitieran vivir de primera mano las vivencias de quienes huían de la miseria para buscar una salida en los países europeos donde veían un futuro mejor.

Enric Alfons forma parte de la generación de pintores valencianos de la Transición. Aún así, se prodigó relativamente poco en los circuitos artísticos por decisión propia. «Esta circunstancia junto con la coyuntura histórica de su madurez profesional, ha facilitado que no se le prestara la atención merecida», dice Llorens en el mencionado catálogo.

Sin embargo, su marginalidad, voluntaria y asumida como una necesidad de su metodología de trabajo, no supuso en ningún caso una desconexión, pues expuso con cierta regularidad.

El pintor cullerense desarrolló una pintura figurativa de carácter neo-expresionista que tomaba el art brut de Jean Dubuffet (1901-1985) como punto de partida. Fue profesor de dibujo de la Escuela de Bellas artes, lo que le permitió aprovechar los periodos vacacionales para viajar y conocer las culturas de su entorno mediterráneo. Se dejó llevar  por el exotismo de las formas más primitivas de esa cultura, guiado además por referentes literarios diversos. Entra otros, recorrió Marruecos, Mauritania, Argelia, Túnez o Albania. Esos viajes serían el factor determinante para la consolidación de su autonomía artística.

El catedrático Román de la Calle señala que durante su primera etapa, en los años sesenta, tuvo mucho a ver con el compromiso político, explicable por el mismo contexto del final de la dictadura. Ya en la Transición, Enric Alfons se entrega a las experiencias pictóricas expresivas, al abrigo de sus intereses por el mundo árabe. Primero como un hecho exótico, tras la figura de la mujer y ya en los años 90 y en la primera década del nuevo siglo desde la mirada de la conciencia asumida del mundo migrante. «Se diría que el compromiso vuelve a dejarse ver entre sus pinceles hasta el último momento», concluye de la Calle.

Para comprobarlo, se puede hacer con acceso libre en la Sala de Exposiciones de la Casa de la Ensenyanza (C/ Del riu) en horario de tardes de martes a domingo, de 17:30 hasta las 20:30 horas y por las mañanas de martes, miércoles y viernes de 10 a 13 horas.

 

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