Coaching empresarial: inteligencia emocional persona a persona aplicada al resultado de las organizaciones

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2003

Carmen Sánchez y Marta Torres  son las fundadoras de Intelema, una empresa con una amplia experiencia en coaching empresarial y en aplicar la inteligencia emocional al día a día de las organizaciones.

Trabajan con grandes empresas valencianas, españolas e internacionales, orientando a líderes y equipos de empleados. El objetivo es mejorar el funcionamiento de las empresas basándose en el rendimiento de cada persona, en la toma de decisiones o el potenciar las cualidades de cada persona en su puesto. En esta entrevista conversamos con ellas sobre su trabajo y el método desarrollado en Intelema.

 

¿Qué es el coaching aplicado a la empresa?

Es un proceso individual de persona a persona que permite mejorar su capacidad de decisión, hacer frente a sus miedos, por ejemplo, y en definitiva mejorar para aplicarlo en su trabajo diario.

 

¿Cómo puede ayudar a mejorar los resultados de una empresa la correcta gestión de la inteligencia emocional?

Hay mucha gente que está bloqueada desde el punto de vista emocional. Nuestra primera tarea es que se den cuenta de cómo manejan sus emociones, porque las usamos en beneficio o en perjuicio nuestro sin darnos cuenta. Eso afecta al individuo y también a la empresa en la que trabaja.

 

¿Empezáis trabajando con los directivos de mayor rango?

Es muy importante empezar de arriba  a abajo. Porque las decisiones importantes que se toman en las organizaciones y que afectan a la estrategia de la organización, es a través de las personas que las dirigen. Su influencia es mayor y por lo tanto hay que empezar el trabajo con ellas.

 

¿Es coaching es para cualquier tipo de empresa, también para la pyme?

Es para cualquier empresa de cualquier tamaño. Porque son personas las que componen la organización y nuestro trabajo es desarrollar el potencial de las personas , y cómo lo aplican a su trabajo.

 

¿También para las startups?

Sí, trabajamos con algunas. Tienen los mismos problemas que cualquier empresa, y a veces más, porque el impulso emocional, la energía sin canalizar les puede llevar a cometer errores importantes.

 

¿Cuáles son los errores más frecuentes?

Con frecuencia te encuentras con personas que no están conectadas con su vocación, que trabajan en un puesto porque les da una seguridad económica. Eso genera conflictos con otros miembros de la organización. Se repite mucho.

El relevo generacional también suele suponer una fuente de conflictos. A veces se empeñan en que sean los hijos los que se incorporen a liderar el proyecto y es un problema grave, porque no siempre están preparados, capacitados o motivados.

En la empresa familiar hay estilos de liderazgo muy paternalistas, proteccionistas en exceso. Que acapara mucho y no deja hacer.

 

¿Encontráis reticencias en vuestro trabajo en las generaciones más mayores? ¿Les cuesta más entender vuestro trabajo?

Sí, existe esa diferencia entre generaciones. Es más complicado a veces trabajar con gente más mayor, pero depende de lo abierta que sea esa persona. Pero también del nivel de madurez del individuo, y ahí las generaciones más jóvenes tienen mucho camino por andar.

Encontramos gente con 30 años que no es nada madura, porque es una generación que ha dedicado mucho tiempo a formarse, sin experiencia y que sienten perdidos cuando deben dirigir. Es un proceso el acompañarles en madurar, ahí tenemos mucho trabajo.

 

¿Cuánto tiempo se dedica a trabajar el coaching con una empresa?

Es un recurso que la empresa necesita permanentemente. Hay empresas con las que llevamos años, y que seguiremos muchos más, porque obtienen resultados.

Para que las personas tomen conciencia y se pongan a ejercer en funciones de sus capacidades necesitamos mínimo cinco meses. Van descubriendo acciones, es un trabajo continuo, que van aplicando y ven el resultado.

Siempre hay gente más a la defensiva ante nuestro trabajo. Pero ahí la experiencia de más de veinte años nos hace trabajar con cada persona de manera distinta, para conseguir que se abran y vean la utilidad de nuestro producto, con un trabajo en dos planos, personal y profesional.

 

La situación personal afecta a nuestro trabajo diario y a nuestro rendimiento. ¿Ese plano personal también se aborda?

Por supuesto. Hay personas que tienen muchos bloqueos en el plano personal, desde la pareja, pasando por el sexo, o el plano económico;  no se atreven a abrirse de inicio, y con nuestro protocolo lo vamos liberando y acaban siendo transparentes. El nuestro es un modelo que abarca todos los ámbitos de la persona, trabajando las emociones.

Las emociones provocan nuestras acciones. Y cuando la persona ve ambos planos comienza a reaccionar, y a relacionar sus estados con su conducta, y las consecuencias que tiene. En 20 años hemos ido afinando cada vez más el modelo para hacerlo de forma sencilla, que no se quede en teoría, sino que cada uno lo aplique semana que transcurre de una sesión a otra.

 

 

¿Detectáis grandes cambios en la cultura empresarial en los últimos diez o quince años?

En el plano emocional no ha habido cambios, en el uso de la inteligencia emocional no, pero en la parte tecnológica muchísimos.

Nuestro trabajo no es que sumen conocimientos, sino experiencias y las reacciones ante las mismas, cómo afrontarlas. Sin experimentar la persona no aprende, es lo que llamamos ‘aprendizaje en la acción’, y muchas veces lo que limita la experiencia es el miedo. El miedo es un clásico que trabajamos mucho con la gente, a afrontarlo.

El miedo bloquea, puede ser miedo al cambio, al fracaso, es una emoción muy potente que se presenta de muchas maneras. Personas aparentemente muy  seguras que en el fondo tienen miedo. Es vital saber detectarlo y saber gestionarlo.

 

¿Cuánto tiempo lleváis trabajando con vuestro cliente más antiguo?

Veinte años. El primer cliente que tuvimos aún sigue siéndolo. Hay clientes con los que trabajamos por temporadas, de desarrollo personal cuando se incorporan nuevas contrataciones, y que están con nosotras durante años. Esa confianza se gana con resultados y empatizando con las personas. Y también los que buscan ayuda en el plano personal.

También formamos a psicólogos en activo, porque se ha trabajado mucho con terapia, pero nosotras trabajamos con el desarrollo de la persona, y muchos psicólogos en activo se nutren de nuestra metodología.

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