Carmen Amoraga presenta su última novela, ‘Basta con vivir’

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Camen Amoraga
Camen Amoraga

Abrimos esta sección de Literatura, donde nuestros lectores encontrarán información veraz y recomendaciones seguras, con la entrevista a una de nuestras escritoras más queridas y premiadas.

Carmen Amoraga es una autora valenciana que ha recibido numerosos premios literarios. Nombrada Directora General de Cultura y Patrimonio de nuestra Comunidad, ha sido capaz de mantener su actividad y vocación de escribir.

Conocí a Carmen Amoraga hace muchos años. Hacía de anfitriona, amable y educada, de muchos escritores que visitaban Valencia para presentar sus últimos libros publicados. Nos ayudaba a los periodistas y críticos a entrevistarlos y a conocer las obras de aquellos ilustres visitantes. Supe que, ya entonces, había ganado un premio de prestigio y trataba a todos, sin embargo, con una humildad y cortesía admirables. Encontré aquel primer libro premiado, “Para que nada se pierda”, en una edición de bolsillo, Alianza Editorial, 1997. Es la historia apasionada de varias mujeres como éste último.

Retoma, pues, aquel carácter comprometido y audaz con el que nació al universo de las letras. Esta novela, que presenta hoy, debería provocar una revolución personal en cada uno de sus lectores. Si la Literatura tiene poder transformador, BASTA CON VIVIR, debe cambiar, y no sé cuánto, el corazón de quienes lo lean.

 

Portada de ‘Basta con vivir’ de Carmen Amoraga

Eres una persona que atiende un cargo público, una casa, una familia…,¿de dónde sacas tiempo para escribir?

Pues del mismo sitio que lo sacan todas las personas que tienen trabajo, familia, obligaciones, para hacer las cosas que les gustan. Yo nunca me he dedicado sólo a escribir, siempre lo he compaginado con otros trabajos, a veces con más de uno a la vez. Ahora, desde la Dirección General de Cultura y Patrimonio, lo que tengo es mucha más responsabilidad. Ahora no tengo un jefe, tengo más de cinco millones de jefes ante los que he de rendir cuentas, y eso ha hecho que me haya costado escribir esta novela mucho más que cualquier otra, me ha resultado mucho más difícil llegar a casa y desconectar, aparte de que, lógicamente, es una etapa de mucho trabajo. Pero al final una es lo que es, y yo soy escritora. Escribir es una necesidad, que está por encima de otras muchas como dormir o salir a cenar. He escrito esta novela robándole muchas horas al sueño, cuando en mi casa todos dormían ya.

 

¿Los numerosos reconocimientos y premios literarios recibidos, han influido en tu forma de escribir, en tu decisión a la hora de seleccionar los temas?

No, y espero que nunca influyan y que siga pasando eso tan mágico de que sean los temas los que me elijan a mi. Espero que pase siempre como en esta novela, que voy paseando por la calle detrás de una mujer que lleva a su perro y que la historia se forme en mi cabeza.

 

Confiesas que el impulso que te lanzó a escribir esta novela es un hecho real. Una historia que conociste personalmente. ¿Crees que la peripecia de tus personajes puede ayudar a mujeres que se encuentren en la misma situación?

No. Creo que para que las mujeres que son víctimas de explotación sexual salgan de ese drama, de esa tragedia, no basta con una novela. Creo que hay que atacar a ese problema desde muchos frentes: legal, político y social. No podemos consentir que demos rango de normalidad a lo que no es normal, que veamos bien que en una rotonda haya una mujer, casi una niña, medio desnuda, siendo obligada a prostituirse. No podemos consentir que en pleno siglo XXI siga existiendo la esclavitud. Pero sí creo, sí confío, que quizá leyendo una novela de ficción protagonizada por unos personajes con los que empatizamos, seamos capaces de dar esa pátina de humanidad que les negamos a las personas reales que sufren esta esclavitud. Como decimos los valencianos, “tota pedra fa paret”.

 

Tus personajes se perciben como absolutamente reales, sus trabajos, ilusiones o frustraciones los pueden reconocer los lectores en su entorno y su relato vital es duro. ¿Realmente crees que basta con vivir?

Realmente, basta con vivir. Es mucho más sencillo de lo que parece, lo que ocurre es que muchas veces jugamos en nuestra propia contra, nos complicamos la vida y nos enredamos en problemas que tienen solución pensando que no la tienen.  Respecto a mis personajes, todos son reales. Quiero decir, yo no pienso en ellos como personajes sino como personas con las que te puedes cruzar en la calle continuamente, que arrastran historias que son reales, que podrían pasarnos a nosotros, que podríamos ser nosotros.

 

Sé que convives con animales domésticos a los que consideras miembros de tu familia. Uno de tus personajes es un perro lleno de sentimientos y empatía con su dueña, ¿crees que son capaces de estar tan conectados con nosotros?

En este momento tengo un perro y un gato, y los considero miembros de la familia, sí, forman parte de ella. Creo que sus sentimientos son sinceros, y que su lealtad es mucho más alta que la de muchos humanos con los que nos relacionamos. Ahora bien, no pienso que el amor a un animal pueda compararse con el que se siente hacia una persona.

 

Vivimos tiempos duros, como tus personajes, pero dices: “la vida es un verso largo…” y no termino la frase para que los lectores la encuentren en la obra. ¿Tenemos esperanza? (Los seres humanos). ¿Aún crees en la solidaridad espontánea y valiente?

Sí. Creo en ella, firmemente. Creo que el mundo está lleno de gente chunga que hace mucho ruido, de gente soberbia, de gente egoísta, de mala gente. Y sin embargo, estoy convencida de que somos infinitamente más los que pensamos que nada de lo humano nos es ajeno, los que creemos que la solidaridad es una forma de vida que va más allá de colaborar puntalmente con una ONG, que está muy bien, pero que pensamos que la solidaridad es un cambio de pregunta, dejar de preguntarse qué va a pasar y empezar a preguntarnos qué podemos hacer. Somos más. Más discretos, pero mejores.

 

En esta obra los personajes principales son mujeres y describes a los hombres desde dentro de sus sentimientos. ¿Los hombres tienen la culpa de las frustraciones y sufrimientos de las mujeres?

No, claro que no.

 

Esta obra se parece destapar un manantial de sentimientos incontenibles. No haces concesiones ni empleas circunloquios; cada cosa se llama por su nombre; te hace llorar y sonreír. ¿Necesitabas escribirla?¿Ha sido una liberación? ¿Qué sientes al tenerla publicada en tus manos?

Yo creo que esta es mi novela más especial, por las circunstancias personales que he vivido al escribirla, unas circunstancias que me han hecho temer muchas veces que no sería capaz de hacerlo, por eso de la responsabilidad que decía antes. Iba a todos los lados con el ordenador en el bolso o en la maleta, pero tenía tantas cosas en la cabeza que no quedaba espacio para los personajes ni para la historia. Escribir no es sólo redactar, es, como me dijo Alicia Giménez Bartlett, sobre todo vivir, pero yo viví con mucha angustia esa etapa de no escritura. Así que cuando poco a poco fui sacando fuera lo que estaba dentro… Creo que es mi mejor novela, por muchas cosas.

 

Y esto lo dice la galardonada con el Premio Nadal y finalista del Planeta…

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