Albert, Napoleón y el coro de palmeros: una historia con mal final

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Jose Enrique Aguar

Un pequeño Napoleón rodeado de los files que le ríen las gracias, se arrodillan para mantener el trono, y lo hacen por mantener sus prebendas, sueldos y cargos. Da igual cual sea la realidad que les rodea, ni lo que la lógica y la coherencia propone.

Albert Ribera es como ese Napoléon sin trono, sin imperio, exiliado en una isla rodeado de un séquito de palmeros que le ríen gracias y ocurrencias, y lo peor, que le hacen creer que un día cercano alcanzará el trono del imperio, llegará a la Moncloa.

Apartar a los coherentes, a los que están preparados y tienen capacidad, que los hay en Ciudadanos, o al menos los había, porque salen corriendo día a tras día, es la política de tierra quemada del que cree estar en posesión de la verdad absoluta, siempre, ocurra lo que ocurra. ¡Qué gran error Albert!

Una mentira repetida cien veces no necesariamente se convierte en verdad, y el coro de palmas que se queda alrededor del líder de Ciudadanos no permite ver que han perdido una oportunidad de oro. Una oportunidad de ser ese partido de centro, negociador a izquierda y derecha, que antepone los intereses del partido a las encuestas, a los sillones y a los sueldos, y que debía haber sacado del juego político a los extorsionadores partidos nacionalistas y a los trasnochados populistas.

Pero no ha sido posible, en el juego de los palmeros con déficit de ideas Albert Ribera brilla, y eso parece suficiente para él. Sin empacho de opinar una cosa ahora y la contraria dentro de un minuto, vetando o negociando, cambiando de postura sin que la vergüenza asome a su rostro.

Cuando Inés Arrimadas ganó las elecciones en Cataluña, aún sin poder gobernar, perdió Ciudadanos una oportunidad de armarse como el partido de centro que puede renunciar a algunas cosas por un bien común. Les faltó visión y agallas para liderar, porque era más cómodo enrocarse en intentar el ‘sorpaso’ nacional al PP. El día que Albert decidió que en función de la hora del día el PP era su amigo o su enemigo pero que siempre sería su faro y sus compañeros de dirección se lo permitieron, entraron en una cuesta abajo de credibilidad de la que no se recuperarán.

Porque no se engañen. El fenómeno VOX ha tocado techo, y ya se desinfla. Ciudadanos cazará algunos votos, pero el PP se llevará la mayoría. El ‘sorpaso’ a la derecha no es una opción ahora mismo, y el centro le queda tan lejos a Albert como a Napoleón su trono en París desde su exilio en Elba.

 

José Enrique Aguar

Presidente Estatal de Contigo Somos Democracia

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