Piezas únicas en la exposición Restaura CV: recuperando nuestro patrimonio 1995-2014 de Requena

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La directora general de Cultura, Marta Alonso, acompañada por el alcalde de Requena, Javier Berasaluce, ha inaugurado la exposición ‘Restaura CV. Recuperando nuestro patrimonio. 1995-2014’, organizada por la conselleria de Educación, Cultura y Deporte, que visita la ciudad de Requena en la que es la décima itinerancia a lo largo de la Comunitat Valenciana. 
La Generalitat Valenciana organizó la exposición ‘Restaura CV: Recuperando nuestro patrimonio 1995-2014’ con el objetivo de mostrar la labor realizada durante estos últimos 19 años en materia de restauración artística y patrimonial. En cada edición de ‘Restaura CV. Recuperando nuestro patrimonio. 1995-2014’ se actualizan los contenidos con los inmuebles restaurados por la Generalitat para la salvaguarda, protección, estudio y puesta en valor de los bienes patrimoniales.
La Generalitat ha invertido más de 200 millones de euros invertidos en los últimos 19 años en restauración y puesta en valor del patrimonio, concebido como sector productivo que genera puestos de trabajo directos e indirectos, y que además ha contribuido a ampliar y mejorar la oferta turística de la Comunitat Valenciana, como en el caso de Requena, que ha recibido una inversión cercana a los 6 millones de euros.
Piezas únicas en esta exposición
En esta ocasión se ha incorporado una numerosa selección de piezas de diversa cronología que nunca se habían mostrado al público, en las que se aprecian bien los diferentes criterios de restauración. 
Así, de la Edad del Bronce y dadas las características de las vitrinas se han seleccionado una colección de microvasos muy utilizados durante ese periodo como lamparitas de aceite y recipientes de cocina. De época ibérica y romana formas características de la vajilla de mesa como los platos de sigillata, recipientes de contención, lebes y el ánfora de Las Pilillas que ha servido para datar la bodega ya que es una producción local que imita la forma del ánfora fenicia R1 del s. VI a. C.
El material califal procede de unos hornos que suministraron recipientes a la comarca en el s. X d. C. y que nos remiten al poblamiento islámico de la Meseta de Requena Utiel en las alquerías que ocuparon el territorio y las diferente ciudades como la Villa de Requena. Finalmente una tegula como material de construcción y un bacin del s. XIX, exponentes de diferentes tipos de materiales susceptibles de ser restaurados a pesar de no tener la entidad e importancia de las cerámicas de cocina y la bajilla de mesa de épocas prehistóricas, de la Edad Antigua y Medieval. 
Excepcionales documentos del Archivo Municipal de Requena
La exposición de Requena incorpora también dos piezas excepcionales extraídas para la ocasión del Archivo Municipal: El Libro de cuentas de propios del Concejo de Requena, 1573 – 1595, que compila los ingresos y gastos del Concejo de Requena de finales del s. XVI. Se trata de un banco de datos muy interesante para la investigación, pues permite conocer aspectos como las obras municipales que se estaban realizando: fiestas; salarios de los cargos municipales; bienes con qué contaba el municipio; pagos a obreros, médicos, maestros; compras de trigo… 
Sobresale su encuadernación de estilo mudéjar que había sufrido la desaparición de parte de sus elementos decorativos (cinturón, tiras de badana) y con su soporte de pergamino muy deteriorado, de ahí que a pesar de la restauración, parte de los elementos de la cubierta originales se exhiben en un mylar.
‘La Concordia entre Requena y Utiel, Iniesta, Chelva y otros pueblos. 1407’ es otra de las piezas exhibidas. Recoge las concordias y escrituras de hermandad efectuadas por el Concejo de Requena con municipios y concejos colindantes o con intereses comunes como Utiel, Marquesado de Moya, Iniesta, Baronía de Chelva y de Sot de Chera, etc. Los asuntos tratados eran los aprovechamientos de pastos y aguas, deslindes, pleitos, defensa común, caminos… 
Una de las actuaciones más importantes de restauración fue la efectuada en este libro cuyos bifolios estaban segmentados por la mitad, impidiendo su lectura integral. Se les realizó una limpieza en seco y después se reparó con metilcelulosa y tissú japonés el rasgado central y otros menores. Con papel similar al original se reintegró manualmente las lagunas y se laminó parcialmente el borde inferior de los mismos.