El IVAM saca a la luz más de 150 dibujos inéditos de Pinazo en su etapa italiana


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El Institut Valencià d’Art Modern (IVAM) exhibe en una exposición 151 dibujos inéditos de Ignacio Pinazo extraídos de una serie de cuadernos realizados por el artista valenciano durante su etapa italiana –entre 1873 y 1880– y que, en total, recogen unos 270 esbozos. Se trata de una serie de trabajos «expresivos» y «compulsivos».
Así se ha puesto de relieve durante la rueda de prensa de presentación de la muestra, a la que han asistido la subsecretaria de la Conselleria de Cultura, Virginia Jiménez, y los comisarios del proyecto, Javier Pérez Rojas y Aída Pons. La selección, que lleva el título de ‘Ignacio Pinazo. 
Así, la muestra está integrada por una colección de dibujos, todos ellos inéditos, que tienen un carácter especial, tanto por el número de piezas como por el hecho de que pertenecen a un período muy concreto y decisivo en la conformación de la personalidad artística de Pinazo. Un conjunto de 151 piezas con numerosos dibujos pintados a doble cara e integrados en dos cuadernos en los que se mezclan técnicas como sanguinas, aguadas y plumillas.
La obra de Ignacio Pinazo Camarlench (Valencia, 1849 – Godella, 1916) forma parte de la colección permanente del IVAM desde su creación, una presencia que ha llevado al museo a desarrollar una línea de publicaciones y exposiciones orientadas a investigar y catalogar la obra del artista valenciano. Para ello, se suscribió un convenio con la Universitat de València, cuyo fruto fue la creación de la Cátedra Pinazo.
Además, con motivo de la exposición se ha editado un catálogo que reproduce las obras expuestas con comentarios de los comisarios de la muestra.
«OBSESIÓN» POR EL DIBUJO
   
La relación de Pinazo con el dibujo es la historia de una «obsesión», que comenzó precisamente en su etapa italiana, tal y como ha indicado Rojas. El dibujo se convierte para el artista en un medio de conocimiento y análisis del mundo que le rodea, no son simples mecanismos técnicos al servicio de la concreción de una idea plástica, sino obras con valor en sí mismas.
Aunque la obra sobre papel de Pinazo se conoce mucho menos que la pintura al óleo, destaca su dominio del lápiz, situado en el terreno del más puro virtuosismo, para de ahí avanzar o moverse en cualquier dirección, sea académica o moderna.
Por otro lado, su dibujo tiene un «extraordinario valor autobiográfico y de crónica de la vida de su tiempo, como demuestran las piezas de esta exposición», destacan los responsables de la muestra.
Los modelos profesionales y los sucesos urbanos son registrados por su lápiz con el mismo interés que las escenas domésticas de su entorno familiar. En una sucesión de imágenes sorprendentemente variadas, se mezclan todos ellos componiendo un rutilante mosaico social y vital.
BOCETOS DE SUS OBRAS MÁS IMPORTANTES
   
En la exposición se muestran dibujos «muy acabados» junto a otros más «esquemáticos», ha apuntado Rojas. Asimismo, se pueden observar dibujos preparatorios de algunas de sus más famosas pinturas, junto a dibujos y plumillas concebidos como auténticas creaciones.
Así, la novedad de la exposición radica en que es la primera en amplitud que se le dedica a una colección de dibujos de extraordinaria calidad, procedentes de colecciones particulares, que formaban un conjunto cerrado que ahora se puede apreciar en toda su dimensión. Entre los dibujos hay bocetos de obras tan importantes como ‘Los últimos momentos del Rey Don Jaime’, ‘Las hijas del Cid’ o ‘El guardavías’. Además, destaca la cantidad de desnudos que dibujó, como «ningún artista valenciano de este periodo», ha destacado el comisario.
«MÁS EXPRESIVO» QUE SOROLLA
   
De hecho, según ha destacado la comisaria adjunta Aída Pons, esta muestra «enriquece el corpus de los dibujantes españoles». En esta línea, Rojas ha considerado que los dibujos de Pinazo son «más expresivos», «compulsivos» y «evolucionan más» que los del también valenciano Joaquín Sorolla, quien siguió una línea «más equilibrada».
Por otro lado, el comisario ha explicado que el montaje de la colección sigue un orden «armónico» y «equilibrado» pero «moderno», ya que «estamos en un museo moderno». Para ello se han escogido «colores fuera de lo usual» en una enmarcación «que puede dar un tono más moderno». Además, la mayoría de dibujos se exponen sobre mesas, siguiendo el concepto de «mesa revuelta».
Pinazo hizo un primer viaje a Italia por cuenta propia entre 1873 y 1874. En 1876 viaja como pensionado de la Diputación de Valencia. El artista llega a una Italia recién unificada y a una Roma erigida en capital de nuevo Estado, sede de la corte de Víctor Manuel II, que fallece en 1878 cuando el pintor se encuentra en la capital italiana. Hechos históricos que su lápiz, al igual que su pincel, se afanan en reflejar.
Como al maestro Fortuny, nada pasaba desapercibido al lápiz de Pinazo, que dibujaba cuando lo requería la ocasión con una presteza extraordinaria. Con la selección de más de cien piezas de esta colección, el IVAM penetra así en los senderos más íntimos de la creación de este genio del dibujo.