La lluvia y 130.000 kilos de tomates comparten protagonismo en la Tomatina de Buñol

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[Img #9733]La lluvia y 130.000 kilos de tomates han compartido este miércoles protagonismo en la primera ‘Tomatina’ de pago que se ha celebrado en la localidad valenciana de Buñol, abarrotada por la presencia de 20.000 participantes, que han comenzado a lanzarse la ‘munición’ roja con un adelanto sobre la hora prevista dado que el primer camión, por la reducción del aforo, ha tardado 10 minutos en llegar al punto de arranque de la fiesta en lugar de los habituales 40.

   De esta forma, la ‘batalla’ donde el tomate es el ‘rey’ –como expresa el cartel de la fiesta– se ha adelantado a la primera carcasa, disparada a las 10.45 horas, y se ha prolongado hasta las 11.48 horas, cuando el segundo disparo ha puesto fin a los lanzamientos. “Mucho tomate y ningún problema en las entradas”, ha resumido el concejal de la Tomatina, Rafael Pérez, la celebración de la fiesta, que ha calificado de “perfecta”.

De hecho, únicamente dos personas han precisado asistencia y en ambos casos por causas leves. Una de ellas, un chico de nacionalidad española atendido en el Centro de Salud de Buñol tras recibir un tomate en el ojo y otra en el Hospital de Manises, al que ha acudido una joven australiana con contusiones tras sufrir la caída encima de otro participante, según han apuntado a Europa Press fuentes de este departamento de salud.

El edil de la Tomatina, se ha mostrado satisfecho por cómo ha transcurrido la jornada, la ausencia de incidentes y ha asegurado que, ante los buenos resultados, el próximo año se mantendrá el pago para participar en una ‘guerra’ donde el tomate es el ‘Rey’, que comenzó en 1945 de manera un tanto casual, y que está declarada como Fiesta de Interés Turístico Internacional.

La decisión de poner un aforo a los participantes ha hecho reducir en 30.000 el número de asistentes –frente a los 50.000 de la pasada edición–, y ha dado mayor fluidez al paso de los seis camiones cargados de tomates en su recorrido por Buñol. No obstante, pese al la menor cifra de público, ha habido mayor cantidad de ‘munición’ para el lanzamiento, que ha dejado las calles de Buñol teñidas de rojo.

VIKINGOS, TRAJES Y PELUCAS

Durante la más de una hora en que se prolonga el lanzamiento, los participantes se han entregado a la batalla, muchos ataviados con disfraces alusivos al tomate, gorros de vikingo, trajes con corbata, pelucas de colores y elementos de protección como gafas para evitar que el líquido de las verduras se introduzca en los ojos.

Participantes de más de 60 nacionalidades se han dado cita en esta fiesta, con su pulsera para acceder el recinto, principalmente australianos, japoneses, británicos, estadounidenses, indios y canadienses.

“LA GENTE ESTÁ CONTENTA”

En esta primera edición de pago, los organizadores sacaron a la venta 15.000 entradas y reservaron otras 5.000 gratuitas para los vecinos con el fin de devolver a la población el “sentido” de una fiesta que, por las dimensiones que había alcanzado, podía llegar a suponer un problema de seguridad. Pérez ha confirmado que este objetivo se ha cumplido. “Sí, sin ninguna duda, la gente está contenta”, ha destacado.

Desde la media mañana de este miércoles, la lluvia ha acompañado el disparo de los tomates, ya que en el interior de Valencia ha caído con fuerza en comarcas como la Hoya de Buñol –sede de la Tomatina– y la Canal de Navarrés–, donde se han llegado a acumular precipitaciones superiores a 40 litros por metro cuadrado en la localidad de Cortes de Pallás, según han informado a Europa Press fuentes de la delegación territorial de la Agencia Estatal de Meteorología.

Además de la lluvia, vecinos y personas apostadas en balcones y azoteas de los edificios –convenientemente protegidos con anterioridad con plásticos para evitar las manchas– han utilizado mangueras para refrescar a los participantes que, después, pueden utilizar también duchas habilitadas en zonas por el ayuntamiento.

Para este año, la Tomatina ha contado con un amplio dispositivo de seguridad, formado por unos 180 miembros de Protección Civil, 45 policías locales, 400 personas que forman parte de la organización y que controlan el paso de los camiones y 50 miembros de seguridad privada. Además, la Guardia Civil ha dispuesto del mayor dispositivo realizado en la historia de la fiesta, sin que se haya registrado ningún incidente destacado, según fuentes de este cuerpo.