Grupos municipales de La Pobla de Vallbona exigen la retirada de títulos honoríficos a Franco

    0
    361

    El nombramiento fue aprobado en una sesión plenaria celebrada el 12 de diciembre de 1946 presidida por el alcalde de entonces, Joaquín Aguilar, y el resto de concejales con el objetivo de “llevar a la realidad el deseo expuesto por todos los señores gestores de este ayuntamiento de nombrar al Caudillo hijo adoptivo predilecto y alcalde honorario perpetuo de esta villa”, según figura en la documentación oficial del ayuntamiento.
    El acta de la sesión plenaria destaca que la lectura de la decisión adoptada por el consistorio fue escuchada por los concejales “con el mayor interés y satisfacción adoptándose por unanimidad el acuerdo de nombrar al caudillo hijo predilecto y alcalde honorario” en la sesión de diciembre de 1946 sin que desde entonces se haya revocado el citado acuerdo municipal.      
    Los tres partidos de la oposición de la Pobla –PSOE, Compromís y Esquerra Unida– han lamentado que esta localidad “todavía mantenga todos los honores para el dictador español que tanto dolor y sufrimiento provocó durante los cerca de 40 años de un periodo funesto en el que se suprimieron las libertades y murieron miles de personas sin ningún motivo, algo que todos los partidos políticos democráticos rechazamos”.
    El PSOE, Compromís y Esquerra Unida han recordado que la reciente sentencia judicial que obliga al Ayuntamiento de Valencia a retirar todos los honores al dictador “deben servir de ejemplo a nuestro municipio para revocar el acuerdo de 1946 que concedió los máximos honores a Franco, además la actual ley de Memoria Histórica también es muy clara a la hora de eliminar cualquier vestigio”.
    Según han explicado, La Pobla todavía conserva otros elementos de recuerdo “desagradable” como la calle José Antonio Primo de Rivera –fundador de la fascista Falange Española–, así como los nombres de Ángel del Alcázar, Calvo Sotelo, teniente coronel Guillermo Roch o la capilla ubicada en el cementerio municipal dedicada a los caídos del bando nacional, pese a ser un edificio gestionado y financiado por las arcas públicas.