¿Fobia o huída hacia adelante?

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Con los trastornos emocionales en edades infantiles hay que estar muy pendientes y atajarlos pronto. Si, hay tomar este asunto con seriedad y estar vigilantes porque, entre otros tipos de manifestaciones, un trastorno emocional puede llegar hasta producir enuresis que, en definitiva, es  una incontinencia urinaria.

No es el caso que yo quiera afirmar que alguien en concreto haya sido un meón o meona en su momento. No, para nada. Simplemente digo que quizás a algún miembro del Consell haya podido haber padecido algún problema emocional en su etapa escolar y ahora le esté pudiendo emerger en forma de fobia.  

Si, digo bien, una fobia.  Un temor acusado y persistente que es excesivo, e incluso hasta irracional, desencadenado por una situación específica. Un temor producido por como se están llevando y desarrollando diferentes aspectos de la enseñanza pública en la Comunidad Valenciana.

Primero han sido los recortes. La Administración afirma que no lo son, pero que se lo pregunten a los beneficiarios de becas de transporte, comedor y de ayudas de libros, que seguramente no lo verán de la misma forma. El profesorado continúa viendo como con la reducción de sus nóminas – congeladas desde hacía cuatro años – ayudan a pagar una deuda que ellos, desde luego, no han ocasionado.  De los gastos de funcionamiento de los centros, mejor ni mencionarlos, para no llegar a “cansinear” con esta temática.

Ahora, es el vicepresidente del Consell, José Císcar,  quien deja a “su” profesorado, a ese mismo profesorado que la Generalitat le ha exigido un “esfuerzo económico temporal” para ayudar con su sueldo a pagar los desmadres de, entre otros más, sus correligionarios políticos, a los pies de los caballos. Císcar maneja un discurso fácil y populista y se va en busca de unos titulares de prensa para afirmar que la Generalitat va a obligar al profesorado a trabajar durante el mes de Julio y que lo que se va a hacer es «clarificar» una normativa para «obligar» a los docentes, en el mes de julio no lectivo.

Que el profesorado esté trabajando el mes de julio es lo normal. Pero además, es que me consta que los colegios están abiertos durante el mes de Julio haciendo tareas diversas como matriculas, claustros, desideratas o memorias de curso. Otros profesores los tienen la Administración liados con  asistencias a peticiones de destino y otros muchos están en cursos formativos de verano, que además, en su mayoría,  pagan de sus bolsillo los propios profesores.      

Repito, para que nadie me confunda, que el profesorado cumpla con sus obligaciones y con su horario es algo en lo que estamos de acuerdo y si los hubiese quienes no lo cumpliesen, les apliquen las medidas correctoras establecidas.  Exactamente como las medidas correctoras  que habrá de aplicar a cualquier funcionario público  que no cumpla, e incluimos también a todo ese colectivo de políticos que se sientan en las bancadas de las cortes y que día tras día se ven vacíos, cuando también están cobrando, del erario público, unas excelentes nóminas por esos escaños que aparecen vacíos, algunos hasta varios meses sin ser ocupados y que ustedes, los políticos y nosotros los ciudadanos, bien conocemos.

Lo suyo, lo del vicepresidente, es fijación y para ejemplarizar no hace falta ir siempre a por los docentes, simplemente le basta con mirar a su alrededor, a sus más próximos, sean asesores o asesorados de todo y de nada o sean miembros de consejos de empresas nacidas al amparo de la Administración que en estos casos salen de nada y para llevarse todo.

Que el vicepresidente del Consell  haga demagogia con la enseñanza pública no es de recibo. Los ciudadanos de este país no podemos, ni debemos, consentir que la enseñanza y la sanidad pública sean motivo de división entre los ciudadanos de a pie. De suceder así, al final nos encontraremos con unas prestaciones  mermadas y de baja calidad, lo cual es algo que resulta irrenunciable por los grandes sacrificios que ha costado a generaciones  enteras de españoles poderlas conseguir.

El problema de la educación española, y valenciana en particular, no radica exclusivamente en el profesorado y la Administración lo sabe bien, como bien lo saben los miles de ciudadanos que se lo han venido mostrando al gobierno valenciano en las diferentes manifestaciones a los que han sido convocados.

Así pues, si algún político actual  sufre algún trastorno emocional como consecuencia de alguna fobia anterior, que se lo haga revisar y si el problema es darse cuenta a estas alturas de haber realizado alguna mala gestión, decisión equivocada, o ambas cosas, que trate de rectificar y no busque una huída hacia adelante.