Utiel abre su puerta grande en una buena tarde de toros

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    Corrida completa de las que hacen afición ante la que destacó un templado Rubén Pinar, que cortó un rabo y con la que Tomás Sánchez y Matías Tejela también lograron abrir la puerta grande.
    Se lidiaron seis toros de Fuente Ymbro, muy bien presentados y de gran juego. El bravo tercero, “Damasco”, premiado con la vuelta al ruedo tras petición de indulto. Primero, segundo y cuarto de gran clase y ritmo, y el sexto muy buenos. El quinto fue el único de menos opciones.
    Tomás Sánchez, dos orejas y oreja. Matías Tejela, dos orejas y oreja. Rubén Pinar, dos orejas y rabo y oreja.
    Entrada, casi tres cuartos de plaza. El mayoral de la ganadería salió a hombros de la plaza junto a la terna y uno de los componentes de la peña Los 40 Pavos, organizadores de la feria, saludó una ovación desde el tercio.
    La comisión de aficionados locales que junto con el Ayuntamiento de Utiel organizó la feria taurina de 2011 apostó por el elemento toro y no falló.
    La bien presentada corrida de Fuente Ymbro resultó todo un espectáculo de bravura y una terna entregada triunfó ante un público que cubrió el coso de La Utielana en casi tres cuartas partes de su aforo.
    Tomás Sánchez abría cartel y pese a lo poco que ha toreado esta temporada, dio la cara y estuvo a la altura del compromiso. Dio la talla sobre todo en el toreo en redondo ante su buen primero, al que tumbó de una estocada para cortarle las dos orejas.
    El cuarto, un ejemplar de excelente condición por su infinita entrega y clase, permitió al torero de Rocafort desgranar parte de su concepto pero en esta ocasión su labor no tuvo el nivel de la anterior. Tras pinchazo y estocada paseó otro trofeo.
    El madrileño Matías Tejela sustituía a César Jiménez y desorejó a su primero, otro toro de Gallardo con calidad, con el que estuvo bien de mitad de faena en adelante, cuando se olvidó de las precauciones e impuso su buena clase y gusto, que las tiene.
    Con el quinto, el único que se vino un tanto a menos durante la lidia, se justificó con tesón para acabar arrancando otro apéndice.
    Completaba la terna el joven Rubén Pinar, a la postre el gran triunfador del festejo. Le cortó el rabo con autoridad al encastado y bravo tercero, de nombre “Damasco”, herrado con el número 190 y para el que se pidió con fuerza el indulto que el palco no concedió.
    Pinar siempre llevó muy toreado a su oponente, mostrando que ha ganado en madurez, temple y conocimientos de la lidia. Un gran volapié fue el colofón a su faena. Máximos trofeos para el torero y vuelta al ruedo póstuma para el toro.
    El sexto fue otro toro bueno al que Pinar también supo aprovechar para cortar otra oreja y redondear su tarde.