Va todo al ganador

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No miento si digo que siempre me gusta ganar. Podrá interpretarse como ambición o como competitividad, pero yo lo entiendo más bien como creer en lo que uno hace. Si esta reflexión la trasladamos a la escena política, es fácil de entender que sólo ganando elecciones las personas que tenemos vocación de servicio al ciudadano podemos llegar a las instituciones, y por tanto transformar la realidad y gestionar los recursos de todos de la manera que creemos más justa y solidaria.

Me gusta ganar y también ser muy claro en mis posicionamientos y directo en mis opiniones. Por eso, y con el debido respeto por cualquier militante socialista que opta a puestos de dirección, apuesto por la compañera Susana Díaz para dirigir el PSOE. Creo que la política es implicación y responsabilidad, y en el Partido Socialista vivimos un momento delicado en el que ambas cosas son necesarias para salir adelante, para alejarnos de la ambigüedad y el laberinto interno y alcanzar una nueva etapa con un liderazgo claro, de presente y de futuro.

Y si hablamos de líderes, yo quiero líderes seguros de sí mismos, con un discurso claro y firme y la convicción de que es posible ganarle las elecciones a la derecha, con toda la fuerza del socialismo, sin necesidad de encomendarnos a pactos a tres bandas o brindis al sol. Por eso estoy con Susana Díaz, por su cercanía, su seguridad y su firmeza en el propósito de ganarle las elecciones a Mariano Rajoy.

Es importante, en estos tiempos de convulsión política y ramificaciones ideológicas, no olvidar de dónde venimos. Susana Díaz tiene un origen humilde, como el de muchos de nosotros, criada en el seno de una familia trabajadora que tiene muy claro aquello por lo que no quiere volver a pasar en este país. Su lucha por la igualdad en todos los sentidos es parte de su ADN, de nuestro ADN socialista.

De la compañera Susana me gusta la naturalidad y espontaneidad de su discurso y que, a diferencia de muchos políticos, no sobreactúa. Pero por encima de estas bondades personales me convence su capacidad de liderazgo que gana elecciones, su discurso de mayorías que la convierte en candidata a gobernar España y transformar un presente que no nos gusta a la gran mayoría de los españoles.

Una sociedad cimentada sobre el estado del bienestar necesita políticas progresistas para madurar como tal. Sólo hay que fijarse en Andalucía para apreciar la realidad de esas políticas de izquierdas que van más allá de las palabras, y que se plasman en realidades fruto de la acción de gobierno de Susana Díaz. Ha llegado la hora de que una mujer dirija el partido, simplemente porque es la que tiene la garra suficiente para desalojar al PP de la Moncloa y cambiar la suerte de España. Mi apuesta es por Susana. Va todo al ganador…

 

Pablo Seguí. Portavoz del Grupo Socialista en la Diputación de Valencia y diputado de Carreteras e Infraestructuras.   

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