Una estrategia de prosperidad para la Hoya Buñol- Chiva

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Hablar de crecimiento en la era de las crisis social, económica y medioambiental no es pacífico. En cualquier caso, creo que hay un consenso generalizado respecto a que enfrentamos un momento histórico de trasformación, un cambio de ciclo.

Silvia González
Silvia González

Siguiendo a Bauman diría que, efectivamente, hemos asistido con estupor al derrumbe de los pilares sobre los que se construyó todo aquello que conocíamos y en lo que, además, creíamos, pero estamos aún  esbozando la clase de sociedad en la que deseamos habitar. Creíamos en la solidez de nuestro sistema económico-financiero, en la capacidad autorregulatoria del mercado, en que el poder estaba en manos de los políticos. Creíamos que el crecimiento era bueno para reducir el paro, luchar contra la pobreza, garantizar las pensiones o disminuir las desigualdades. Pero la decepción ha sido mayúscula. Si algo hemos aprendido de esta crisis del 2008 es que  el sistema económico y sus magnitudes viven con independencia de lo que sucede en la calle, en los territorios, que existe, aparentemente, con independencia de lo que sucede en el mismo sistema vida. La economía crece(*), sí, pero no hay traducción en la mejora de las condiciones de vida de la ciudadanía. Este es el aprendizaje, este es el mantra más extendido, generalmente aceptado hasta por los mismos gobiernos, que lo recitan con devoción, invocando la intervención del Santo Job, cuando, en muchos casos, las situaciones no son ya una cuestión de paciencia sino de subsistencia.

 

El crecimiento económico no es, por lo tanto, la varita mágica que va a solucionar nuestros problemas como nos prometían los poderes políticos y económicos representativos del modelo neoliberal. La era del consumo de masas con energía abundante y barata tiene sus días contados. Es preciso abordar nuevas alternativas, es necesario aceptar que los cambios llevan implícito el tránsito a nuevos modelos de desarrollo. Y este sentido, vivimos una época de oportunidades.

 

Los técnicos de desarrollo económico local somos profesionales que representamos desde hace décadas formas alternativas de crecimiento socioeconómico, o como yo prefiero denominarlo, de prosperidad en los territorios. El desarrollo económico local es un modelo alternativo en tanto que sienta sus bases en el mismo territorio, en sus conocimientos específicos, en sus propios recursos y en el talento de su gente haciendo, en consecuencia, un uso moderado y sostenible de los mismos. Las estrategias de desarrollo local son, a menudo, la respuesta local a contextos globales diseñadas e implementadas con metodologías participativas.

 

Es en este marco, en el que, como profesional del desarrollo local en la Comarca de la Hoya Buñol – Chiva planteo la necesidad de consensuar una estrategia común de desarrollo socio-económico para nuestro territorio, actualmente  inexistente, que reúna los elementos de participación, sostenibilidad y viabilidad económica y tecnológica. Y como no hay protesta sin propuesta,  la mía es la transición a un nuevo modelo energético como proceso que garantice la soberanía energética de nuestra Comarca, incidiendo positivamente en la competitividad de nuestras empresas y comercios y en el ahorro de dinero público, al tiempo que significa el impulso del sector de las energías renovables, el ahorro y la eficiencia energética. Una auténtica mina del rey Salomón que traerá inversión, emprendimiento y empleo sostenibles en el tiempo y con un potencial de crecimiento “limitado” a los  23.000 teravatios de energía que llegan anualmente a la Tierra -el consumo mundial estimado del 2015 al 2050 es de 900 teravatios-. Esta estrategia es, en mi opinión, de tal envergadura que sus efectos se despliegan sobre muchas otras ámbitos permitiendo la reinversión de los ahorros en el impulso del ecoturismo o la agricultura ecológica, por ejemplo,  como sectores también de interés para la Comarca.

 

Una propuesta que necesita del impulso y la implicación de nuestros políticos a quienes invito a reflexionar sobre cómo y sobre qué vamos a construir la prosperidad en nuestro territorio, superando siglas e intereses partidistas. Con independencia de la estrategia a seguir y de mis propias preferencias ya me daría por contenta con saber que tenemos una.

(*) El producto interior bruto de España en el primer trimestre de 2017  creció un 0,8% respecto al trimestre anterior .    

 

Silvia González – Técnica de desarrollo local

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