Estación de Autobuses de Benidorm, ejemplo de incapacidad y cobardía

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Cuando reflexiono sobre cuales fueron los temas más complejos que traté durante mi larga trayectoria en los Noticias, tanto en prensa como en televisión, y que pudieron contribuir a mi posicionamiento en la rampa de lanzamiento hacia el abismo, siempre me aparece la Estación de Autobuses de Benidorm como una de los más seguros.

Leopoldo Bernabeu Lopez - Ciudadanos por Benidorm
Leopoldo Bernabeu Lopez – Ciudadanos por Benidorm

Fueron muchos años denunciando la tropelía que, a plena luz del día, se estaba cometiendo con la construcción de un monstruo que en absoluto tenía nada que ver con lo que previamente había salido a concurso público. Era un insulto a la inteligencia y una burla diaria lo que allí estaba pasando, pero todos los que tenían la responsabilidad de parar aquella atrocidad, no sólo no lo hicieron y ellos sabrán porqué, sino que miraron durante años hacia otro lado. A veces, cuando echo la vista atrás, me parece increíble lo que se ha llegado a consentir en esta bendita ciudad.

Mientras a cualquier ciudadano le cae una multa de tres pares de narices por realizar una obrita en casa sin licencia, junto al Parque de Bomberos se estaba construyendo un Centro Comercial con hotel de 5 plantas que nadie había previsto ni autorizado… y para disimular, se le añadió una Estación de Autobuses, que es de lo que trataba el asunto. Forma esta obra parte de lo que ya será siempre la cacicada urbanística más grande cometida en Benidorm en periodo democrático y con el consentimiento de quienes nos gobernaban. Estación de Autobuses, Nuevo Ayuntamiento y Palacio de Deportes, tres obras que nos han costado a todos los benidormenses diez mil millones de más de las antiguas pesetas. Sí, sí, de más. Una completa barbaridad que de haber habido una Justicia diligente y una Fiscalía actuante, habría dado con los huesos en la cárcel de muchos de aquellos políticos. Y ojo, de esto no hace tantos años, fue hace cuatro días, y algunos de los que entonces estaban en la Corporación Municipal, hoy siguen en ella. A día de hoy el Ayuntamiento de Benidorm sigue devolviendo cada año más de 15 millones de la deuda entonces contraída.

Ya me explicarán ustedes como de una infraestructura que se licitó por 5 millones de euros, cuyo concurso ganó quien más a la baja apostó (que casualidad), se pudo luego terminar construyendo una obra que algunos han llegado a tasar en más de 50 millones. Fue todo tan descarado que el TSJ no tuvo más remedio que paralizarlo y lo anuló todo, aunque como ya sabemos cuáles son los tiempo de la Justicia, esta Sentencia llegó cuando la obra ya estaba terminada (que casualidad). Y es a partir de ahí cuando empieza un nuevo capítulo en la historia de nuestra Estación de Autobuses, porque es así como deberíamos llamar a este serial. ¿Qué hacemos ahora?, ¿no vamos a destruir lo ya construido?…. Desde entonces, y ya han pasado 10 años desde el Fallo de la Justicia, disfrutamos de haber pasado de  un monstruo ilegal, a un esperpento que ahora además está feo, abandonado y con problemas de salubridad. Todo un monumento a la gestión de nuestros gobernantes de los últimos 15 años.

La situación actual no es menos kafkiana que la descrita hasta ahora. En estos momentos la Estación de Autobuses no está cerrada porque una empresa, la que lo construyó de manera ilegal, lo sigue gestionando contra su voluntad (así de ridículo), según ellos sin beneficio alguno y porque existe un pacto de recompra por parte del ayuntamiento que hace años se debería haber llevado a cabo, pero no se hace. Es el colmo de nuestra desdicha.

Primero construyeron un monstruo sin ninguna legalidad. Después la Justicia lo declara como tal. Desde el 2007 se debería haber movido ficha por parte del Ayuntamiento para ver que hace, ya que hay una Sentencia que le obliga a ello porque la estación es de titularidad pública. Desde esa misma fecha quien lo gestiona, no puede invertir un euro por mor de esa misma Sentencia. En 2014, nada menos que siete años después, por fin un Pleno acuerda rescatarlo abonando al constructor la cantidad de 35 millones de euros, importe que según varias tasaciones es lo que le corresponde a quien nunca debería haber hecho esa obra. Y a día de hoy tenemos una amenaza encima de la mesa de este mismo constructor que, cansado de que no se le haya resuelto el problema tres años después de haberlo aprobado un Pleno, nos da 15 días de plazo para encontrar la solución o nos mete a todos una querella en la que nos reclama 75 millones de euros por daños y perjuicios. Y encima con razón, y esto lo digo yo.

Porque haciendo uso del titular de esta Columna, en este flagrante caso se ven reflejadas con solemnidad la incapacidad y la cobardía de quienes estamos en el Consistorio, y me guardo otros adjetivos mucho más fuertes que corresponderían a la actuación de aquellos que permitieron llevar a cabo semejante barbaridad en su momento. Pero hoy ya estamos en otra fase. Tenemos el problema encima de la mesa, de nada nos vale lamentarnos y nos corresponde a nosotros dejar la cobardía a un lado y actuar con rigurosidad, profesionalidad y eficacia, mucha más eficacia de la que hemos demostrado hasta el momento.

Hay un acuerdo Plenario de hace tres años en el que se aprobó una valoración municipal que tasaba la indemnización en 35 millones. Ejecutémosla. Seguir retrasándola no va a mejorar nada. No nos va a costar menos. Todo lo contrario, nos puede terminar costando más del doble. A nadie le parece un éxito pagar esa ingente cantidad de dinero a quien de manera ilegal construyó esta barbaridad, pero no es menos cierto que el culpable no es el constructor sino quien se lo permitió. Pidámosle explicaciones a quienes lo consintieron, pero no agravemos el problema. Somos políticos, actuemos como tales. Ya está bien de seguir estirando el tema hasta el infinito. Ya está bien de seguir pidiendo tasaciones que le cuestan dinero a nuestros vecinos y que nos vienen a decir lo mismo, una detrás de otra.

Porque en ello va no sólo nuestro futuro económico como pueblo, una Sentencia que en el caso de sernos desfavorable nos volvería a embargar las cuentas públicas por otros 10 años, sino también nuestra imagen. Mientras no se solucione este problema, por el cual hasta el propio Secretario Municipal ha dejado por escrito que él no se hace responsable de seguir dándole vueltas a este asunto porque estamos contribuyendo a una posible ilegalidad, no se podrá invertir ni un euro en la mejora de esta infraestructura que es la puerta de entrada de miles de nuestros turistas. Y no es agradable saber que la primera impresión que se lleven estos salvadores de nuestra economía es la pésima imagen que da nuestra vergonzosa Estación de Autobuses.

Desconozco si en el momento que escribo este artículo la empresa en cuestión nos ha denunciado ya, el 30 de mayo nos dio 15 días, ni siquiera el propio alcalde me lo ha podido asegurar. Lo que sí sé, es que si nos denuncia y nos pide 75 millones de euros por daños y perjuicios, no sólo tiene muchas posibilidades de ganar el juicio, sino, y esto es lo más importante, los miembros de la actual Corporación seremos los verdaderos responsables de esta nueva y bárbara situación. Ya no podremos echar la culpa a los anteriores. Ahí lo dejo para que reflexiones sus señorías y se informen nuestros sufridos votantes.

 

Leopoldo Bernabeu, Presidente de Ciudadanos por Benidorm      

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