Las comarcas del interior. ¿Una oportunidad perdida?

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Año 1995, Joan Lerma pierde las elecciones a Presidente de la Generalitat Valenciana y con ello Utiel-Requena pierde también la oportunidad de seguir con el desarrollo económico y social que se  estaba  llevando  a  cabo  por  parte  de  ese  gobierno.

Miremos  primero  atrás  para  repasar  qué trajo ese Consell al interior de Valencia:  Infraestructuras  tan  importantes  como  la  Autovía  A3  facilitan  las  comunicaciones,  tanto  con otras comarcas como con la capital, Valencia, eliminando de un plumazo un trayecto angosto y, sobre todo, peligroso para los vecinos y vecinas de esta comarca. Otras infraestructuras igual de importantes,  como  el  hospital  de  Requena, que  cumple  con  las  expectativas  de  atender  a personas  tanto  de  su  comarca  como  de  otras  vecinas,  o  la  compra  de  la  mayor  parte  de  los terrenos  de  la  “plataforma  logística”  en  la  zona  de  la  pedanía  del  Rebollar  (si  alguna  vez  lasadministraciones apuestan por ella), para su desarrollo industrial, de la que más tarde hablaré.
Pero  no  sólo  a  infraestructuras  me  refiero;  la  apuesta,  junto  al  sector,  por  nuestros  cavas  y vinos, haciendo frente incluso al gobierno socialista de Felipe González, por parte del entonces Conseller   de  Agricultura,   Luis   Font   de   Mora,   cambió   de   alguna   manera   la   forma   de comercialización y elaboración de nuestros caldos para convertirlos en los que hoy son.
Pero  entonces  hay  cambio  político  en  el  Palau.  Primero  Zaplana,  más  tarde  Camps  y  por  último Fabra  dejaron  de  invertir  en  nuestra  comarca  de  un  día  para  otro;  la  falta  de  inversiones  en infraestructuras  y  de  mantenimiento  de  las  existentes,  fueron  algo  común  en  esta  comarca durante  los  20  años  de  gobierno  de  los  Populares.  Una  Autovía  sin  el  tercer  carril  hasta  el interior de la provincia, o plantearlo como un lujo (es decir, de peaje) denota la falta de interés por nosotros.

Un Hospital donde las inversiones en equipamiento o infraestructuras se quedó en la mínima expresión, volvían a poner encima de la mesa la falta de sensibilidad, y fueron varias veces las que tuvimos que denunciar las goteras en el departamento de urgencias o la falta d climatización de noche en los meses de julio y agosto, ya que los aparatos eran reciclados del viejo  hospital  La  Fe.  Por  no  hablar  de  la  “magnífica”  idea  de  Camps  que,  en  el  delirio  de  su mandato,  creó  el  Plan  de  Industrialización  2007-2011  de  la  Comunitat,  por  el  cuál  debíamos estarle eternamente agradecidos por tener una gran repercusión económica en la zona gracias a los grandes eventos, como la América Cup’s o la Fórmula 1, que teníamos a menos de una hora de  distancia  en  coche.  Y  sí,  digo  coche,  porque  si  nos  hubiéramos  tenido  que  desplazar  en  la línea de Cercanías C3, el tiempo ya se iba a 2 horas y 45 minutos. Una línea de ferrocarril que, muchas  veces,  me  recuerda  a  aquellas  líneas  ferroviarias  que  veía  en  las  películas  del  viejo Oeste de niño junto a mi padre.
Sin  embargo,  esas  inversiones  no  llegaban,  como  la  de  los  accesos  a  la  anteriormente  llamada Plataforma Logística del Rebollar, cuando el gobierno de Zapatero terminó de comprar el suelo para convertirlo en una gran zona de desarrollo económico.
La presunta corrupción, sin embargo, si llegó a nuestro territorio y hoy se está investigando, por parte  de  la  oficina  antifraude  europea  OLAF,  los  fondos  europeos  de  LEADER  que  tenían  como único  objetivo  la  ayudas  a  los  municipios  y  empresas  a  crear  riqueza  allí  donde  es  más complicado crearla y, sobre todo, que asiente la población en el territorio.
Pero si con todo esto no hubo bastante, en el año 2011 una Orden por parte de la Conselleria de Agricultura  incluía  a  los  9  municipios  englobados  en  nuestra  Denominación  de  Origen  de  vinos Utiel-Requena en la de Valencia, anteponiendo los intereses de unos pocos sobre el de muchos, y elevando así la indignación de la mayoría de los habitantes de nuestra comarca.
Estos  últimos  20  años  han  supuesto  una  pesadilla  para  nuestra  comarca  de  la  que  quisimos despertar  en  2015,  cuando  otro  socialista  entro  en  el  Palau  de  la  Generalitat,  esta  vez  Ximo Puig.
Y  empezamos  a  despertar,  pero  no  lo  necesario  para  que  nos  demos  cuenta  de  que  otros partidos  políticos  están  al  frente  del  gobierno  autonómico.  Lo  digo  porque  estos  días  se  está hablando  del  reparto  por  parte  de  la  Conselleria  de  Economía,  dirigida  por  Rafael  Climent,  de Compromis,  de  una  nueva  línea  de  financiación,  a  través  del  IVACE,  para  la  reindustrialización de  los  polígonos  industriales,  y  los  socialistas  de  la  comarca  denunciamos  que,  otra  vez,  nos quedábamos  al  margen  de  una  inversión  que  entendemos  necesaria  para  nuestros  polígonos, para  que  sean  más  competitivos  y,  a  la  vez,  creen  más  empleo  en  la  zona.  Y  nos  sentimos molestos, sí, y sabemos también que si no es este gobierno, presidido por un socialista, no será otro el que tenga la suficiente sensibilidad como para cambiar el rumbo de las zonas de interior.
No  podemos  tolerar  que  nuestra  comarca,  con  dos  polígonos  ya  consolidados  y  una  oferta enorme de suelo industrial, con unas infraestructuras excelentes (recordamos, tanto la autovía como el AVE con parada), caigan de nuevo en saco roto y dejen sin oportunidades laborales a la poca gente joven que sigue estando en el territorio. Ese es el reto mas importante que tenemos a corto plazo: que la gente no se vaya y, si se va para formarse, vuelva porque aquí tiene una oportunidad  laboral  para  desarrollar  todo  lo  aprendido.  Casos  como  el  del  actual  Alcalde  de Requena,  Mario  Sánchez,  o  su  Teniente  de  Alcalde,  José  Chirivella,  que  volvieron  a  su  tierra después  de  formarse  en  Valencia,  son  casos  aislados  ante  la  falta  de  oportunidades  que  les podemos ofrecer.
Pero  sería  injusto  solo  poner  el  foco  en  el  mal  reparto  de  ayudas  a  la  reindustrialización,  y desde  estas  líneas  quiero  lanzar  un  mensaje  de  socorro  a  todo  el  Consell  y  especialmente  a nuestro President, con el que me une una misma, o muy parecida, forma de ver el problema del interior,  para  que  de  una  vez  por  todas  se  apueste  por  estas  zonas  y  atiendan  las  necesidades que  tanto  tiempo  llevamos  reclamando.  Soy  consciente  de  lo  esquilmadas  que  han  dejado  las cuentas,  pero  la  gran  mayoría  son  cuestiones  que  se  solucionan  con  voluntad  política  y  eso  no cuesta dinero, sino compromiso.
Esta semana se ha presentado por parte de la Portavoz de industria del PSPV-PSOE en las Cortes Valencianas  una  Proposición  No  de  Ley  donde  se  pone  en  valor  casi  todo  lo  que  llevamos  tiempo reclamando, y tengo que reconocer por eso que la teoría la conocemos y solo falta ponerlo en práctica.  No  solo  una  inversión  en  industria  productiva,  como  por  ejemplo  en  industria relacionada con el sector vitivinícola, que lo echo en falta, sino también en I+D+I, para que la gente  joven  que  se  fue  para  formarse  y  no  puede  volver,  lo  haga  y  desarrolle  su  carrera profesional. Apoyo para la creación de cooperativas, no solo del ámbito agrícola, sino también las  relacionadas  con  la  atención  a  personas  mayores,  dependencia,  comedores  escolares, etcétera,  en  las  que  puedan  acceder  las  mujeres  al  mundo  laboral  y  no  hacerlo  de  forma temporal  o,  peor,  de  forma  irregular.  Se  deben  renovar  infraestructuras  tan  obsoletas  como  la
línea de cercanías C3, para que se facilite y agilicen los desplazamientos y, a la vez, esto ayude a mejorar las emisiones de CO2.
Vamos,  de  una  vez  por  todas,  a  tomarnos  en  serio  el  aprovechamiento  de  nuestros  recursos naturales;  recuerdo  que  tenemos  dos  magníficos  Parques  Naturales  y  uno  (tercero  de  España), Geológico. Pero estos recursos no pueden ser solo una reserva natural: al igual que ver una obra de  teatro  cuesta  dinero,  deben  de  dejar  en  el  territorio  algún  tipo  de  tasa  ecológica  que compense  la  manutención  de  ese  patrimonio  natural,  para  que,  a  la  vez,  cree  una  idea  de propiedad  en  el  habitante  que  vive  en  él  y  una  mayor,  si  cabe,  defensa  de  estos  recursos.  El aprovechamiento controlado y sostenible de los recursos que en el monte existen, limpiándolo y a la vez consiguiendo un recurso como los pellets, haría que muchos de esos jóvenes, y los no tan jóvenes, sin formación encontraran otra forma de conseguir empleo. Además, con esto, por otra  parte,  conseguiríamos  tener  el  monte  limpio  que,  en  caso  de  incendio,  facilita  mucho  su extinción.   Y,   por   supuesto,   la   defensa   y   potenciación   de   la   agricultura   y   ganadería, especialmente aquello que mejor sabemos hacer: el vino y el cava.
Así que, contestando a la pregunta que encabezaba este artículo de si las comarcas del interior son una oportunidad perdida, la respuesta es un rotundo SÍ.